Categoria Opinión, Videojuegos por Benelux el 21 marzo, 2010 at 19:41
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Durante años me he encontrado con la situación de tener que administrar muy bien los videojuegos que tenía. Mi limitada colección me obligaba a retomar constantemente los mismos videojuegos con el fin de pasar esas horas sobrantes que todos tenemos. Años más tarde, me he encontrado con la situación contraria. Miles de juegos por jugar y pocas horas para ello.
En la primera etapa, destacan los juegos de larga duración. Juegos largos que te dan su mundo y pasas horas y horas descubriendo cada uno de sus detalles, probando lo máximo que puede dar de sí el motor físico y encontrando todos los bugs de los que dispone el juego. El objetivo principal es conseguirlo todo, sin importar las horas que le dedicamos al juego, es decir, jugando con el único objetivo de pasar el rato y, a ser posible, divertirnos con ello.
En la segunda etapa destacan los juegos cortos, esos juegos de los que todo el mundo habla por su contenido emocional y su argumento innovador. Dichos juegos, los juegos cortos, habitualmente sorprenden en alguno de sus momentos y el tiempo utilizado para ello no resulta muy elevado. El objetivo no es más que saber hasta que punto se puede llegar en el mundo de los videojuegos gráfica o argumentalmente y así debatir sobre que juego es más bonito o más interesante.

Wet podía ser un juego muy entretenido, pero algo corto.
Categoria Análisis, Videojuegos por Saeba el 16 marzo, 2010 at 22:05
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Army of Two – The 40th Day (X360, PS3)
Han tenido que pasar casi 2 añitos para que EA Montreal, se decidiera a traernos la segunda parte de Army of Two, trayéndonos de vuelta a los dos mercenarios mas cafres y rudos del panorama videojuegil.
En este nuevo episodio nuestro aguerridos mercenarios se encuentran en una misión en Shangai que, de buenas a primeras, parece ser mas rutinaria que otra cosa. Hasta que, derepente, comienza a haber explosiones por doquier a causa de un ataque terrorista. Como podéis escuchar, la acción transcurrirá exclusivamente en la capital China, no como ocurría en la primera parte, que nos dedicábamos a realizar misiones a través del mundo. A pesar de este dato, cada capitulo, por así llamarlo, sera autoconclusivo entre comillas.
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Categoria Cosas de Game Over, Desde Madrid por Yusep el 11 marzo, 2010 at 10:00
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Ahora que ya estamos a día 11 de Marzo podemos hablar de lo vivido en los hardays sobre el juego Splinter Cell Conviction. Que duro es ser corresponsal y que te hagan firmar papeles que te sellan la boca.
El equipo de Ubisoft Montreal nos estuvo enseñando el estado de la quinta entrega de esta saga. Una versión casi definitiva del juego que saldrá en abril de este mismo año. Sam Fisher vuelve por la puerta grande, el lapso de tiempo que ha pasado desde la cuarta parte era necesario (Octubre 2006) para que esta saga no cayera en la desidia. El señor Fisher vuelve esta vez en una aventura mucho mas oscura, violenta y personal.
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Categoria Cosas de Game Over, Videojuegos por JonyBCN el 7 marzo, 2010 at 13:44
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Blur
¿Recordáis Blur? ¿Ese juego que mezcla algo de Project Gotham con Mario Kart? ¿No? Bueno, pues los señores de Activision han tenido a bien regalarnos 50 ¡100! códigos de la beta multijugador de lo ultimo de Bizarre Creations.
Ahí van algunas características de la beta:
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Categoria Concursos, Cosas de Game Over por Isako el 5 marzo, 2010 at 15:00
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A continuación, podéis usar los comentarios para votar a una de las historias que hemos colgado diariamente esta semana:
La cita de Randy Meeks.
La cita de Raul Einstein.
La cita de Dennis el Azul.
La cita de Alex.
La votación se cierra el jueves 11 de marzo, a las 23:59.
Categoria Concursos, Cosas de Game Over por Isako el 4 marzo, 2010 at 15:00
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Del 1 al 4 de marzo, publicaremos las 4 historias seleccionadas para sortear el videojuego Love Plus de Nintendo DS. El viernes 5 de marzo, en un post abierto específicamente para ello, podréis votar a vuestra cita virtual perfecta preferida.
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La cita de Alex:
Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.
Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?
Nunca se queja de la comida (tampoco la come, pero ya hablaremos de ello), tiene apasionantes conversaciones sobre tanukis… ¡hasta me ha hecho comprar otra Nintendo DS para poder jugar mientras ella me mira sonriente! Comprenderéis que con nuestra trayectoria, describir la cita perfecta se me hace difícil. Pero puedo contaros nuestra quinta cita. Nunca se me olvidará: Tiene amor, desamor, llantos y un reencuentro pasional.
La noche anterior la pasé en vela, mirando en Wikipedia datos sobre tanukis para poder impresionarla. Para que no viera lo que estaba haciendo –ya que esa noche decidió quedarse despierta a mi lado- le di el mando de la PS3 y le dejé jugar a Little Big Planet –que, a todo esto, es el típico juego con el que conquistar a una chica y que crea que sois sensibles, procurando que no sepa que en cuanto se da la vuelta enchufáis Bayonetta en pantalla grande, siguiendo el culo de la protagonista con la mirada-. Debía ser muy mala, porque no se pasó ni una pantalla. De hecho no pasó de la pantalla de inicio. ¡Esta Nené! Bueno, aún así seguía sonriendo: Le debía gustar el video de presentación.
De buena mañana, le llevé el desayuno a la cama: Galletas Tosta Rica y zumo de naranja. Como era costumbre ya, Nené no quiso probar bocado. ¡Qué raro! –pensé- quizá tenga problemas alimenticios. Pensé en llevarla al médico, pero la última vez que llevé a una novia virtual me prohibieron el acceso para el resto de mis días. Cuánta injusticia.
De ahí fuimos directos a patinar sobre hielo. Bueno, patinar patiné solo, ella miraba desde la grada. ¡Si vierais su sonrisita! ¡Sus pómulos enrojecidos! ¡La manera de animarme! ¡El golpetazo brutal que me pegué contra una señora con sobrepeso –nada que ver con mi amorcín- por culpa de no parar de mirarla! Ahora nos reímos al recordarlo, pero, la verdad, no tuvo ninguna gracia. Aún tengo cicatrices emocionales debido a uno de mis mayores miedos: Caerme en una pista de patinaje sobre hielo y que me pasen todas las cuchillas por encima. Se lo conté a Nené y rió, insistiendo en que le contara más sobre tanukis.
No se preocupaba demasiado por mi, es cierto, pero una simple mirada llenaba mi corazón de dicha, emoción y sangre (como es obvio). Tras el patinaje comimos en un McDonald’s, ya que mi presupuesto no daba para más. Una vez más, Nené no comió, así que tuve que zamparme dos menús. Me notaba más gordo, pero a mi chica le gusto así. Me parece entenderla un “Me gusta tu tripita”, aunque, en mi interior, sé que quiere hablar sobre tanukis. Le deslumbré con mi conocimiento sacado de la Wikipedia (incluída una canción con la que aplaudió como loca: Tan Tan Tanuki no kintama wa, Kaze mo nai no ni, Bura bura. Le podía haber dicho que destrozara a todo occidental, pero nunca lo sabré).
Después, llegaron las grandes noticias, antes de la película: ¡Me iba a apuntar a clases de japonés para mejorar nuestra comunicación! Ella pareció no reaccionar demasiado bien. ¿Qué había hecho? ¿Acaso no me duché correctamente el día anterior? Mientras intentaba escudriñar los misterios de la mente femenina, nos acercamos al cine, dispuestos a ver lo último de Sandra Bullock (ya se sabe: ¡Mujeres!) con la misma cantinela de siempre: Doble ración de palomitas para mi. Nené no quiso probar ni una. Por aquel entonces pensaba que era un poco sosa, tampoco os voy a engañar. Demasiado tanuki.
Cuando la película acabó, Nené se había ido de manera misteriosa. ¡No sabía que la cita había ido tan mal! La busqué una y otra vez dentro de la Nintendo DS, arriba, debajo… pregunté a la gente si había visto unos píxeles marchándose de la sala, pero nada. Lloré cuatro días y cuatro noches hasta que, después de enchufar la DS, volvió a aparecer en mi vida. Desde entonces, nunca ha dejado de estar enchufada. Nos da poco margen de movimiento, pero me aseguro de que nunca se irá.
Y el beso. ¡Qué beso! Un tanto metálico, pero con lengua. Oh, sí, lo conseguí. La noche posterior fue una orgía en la que Nené se dejó hacer de todo: Desde acariciar la frente hasta cogerla del brazo. Nené, en el fondo, es una guarrona. Desde ese momento compartimos nuestra vida. He dejado el trabajo, a mis amigos y familia, pero ¿qué importa si tienes amor? ¿qué importa si sabes lo que es compartir un sentimiento? En fin, me temo que debo dejaros: Nené parece querer que le cante la canción de los tanukis otra vez. Si no, le cuesta dormirse. Ay, el amor.
No nos engañemos, no tengo NPI de cómo puede ser un día perfecto con una novia virtual, pero por entrar en el concurso me voy a inventar lo que haga falta.
7.00am: Mi novia empieza a susurrarme tontaditas subidas de tono al oído. En mi duermevela, esto me provoca un sueño húmedo (no necesariamente con ella) que me dura (y me la pone dura) hasta las 8:00am.
8.00am: Soy consciente de que una erección de una hora es pre-priapismo y probablemente peligroso para el miembro si no se actúa con decisión. Corro al baño. Mi novia, muy comprensiva, lejos de inquietarse por mi tardanza, se entretiene diseñando recetas para el desayuno perfecto.
8.30am: Mi novia virtual, gracias a su interfaz domótico, ha preparado un zumito y unas tostaditas de beicon con queso. Creo que esto que siento es lo que llaman amor.
9.00am: Entro al curro. Por ahorrarnos detalles cruentos omitiremos todo lo que sucede hasta las 2:00pm. Sí, soy informático.
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Categoria Concursos, Cosas de Game Over por Isako el 3 marzo, 2010 at 15:00
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Del 1 al 4 de marzo, publicaremos las 4 historias seleccionadas para sortear el videojuego Love Plus de Nintendo DS. El viernes 5 de marzo, en un post abierto específicamente para ello, podréis votar a vuestra cita virtual perfecta preferida.
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La cita de Dennis el Azul:
Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.
Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?
Nunca se queja de la comida (tampoco la come, pero ya hablaremos de ello), tiene apasionantes conversaciones sobre tanukis… ¡hasta me ha hecho comprar otra Nintendo DS para poder jugar mientras ella me mira sonriente! Comprenderéis que con nuestra trayectoria, describir la cita perfecta se me hace difícil. Pero puedo contaros nuestra quinta cita. Nunca se me olvidará: Tiene amor, desamor, llantos y un reencuentro pasional.
La noche anterior la pasé en vela, mirando en Wikipedia datos sobre tanukis para poder impresionarla. Para que no viera lo que estaba haciendo –ya que esa noche decidió quedarse despierta a mi lado- le di el mando de la PS3 y le dejé jugar a Little Big Planet –que, a todo esto, es el típico juego con el que conquistar a una chica y que crea que sois sensibles, procurando que no sepa que en cuanto se da la vuelta enchufáis Bayonetta en pantalla grande, siguiendo el culo de la protagonista con la mirada-. Debía ser muy mala, porque no se pasó ni una pantalla. De hecho no pasó de la pantalla de inicio. ¡Esta Nené! Bueno, aún así seguía sonriendo: Le debía gustar el video de presentación.
De buena mañana, le llevé el desayuno a la cama: Galletas Tosta Rica y zumo de naranja. Como era costumbre ya, Nené no quiso probar bocado. ¡Qué raro! –pensé- quizá tenga problemas alimenticios. Pensé en llevarla al médico, pero la última vez que llevé a una novia virtual me prohibieron el acceso para el resto de mis días. Cuánta injusticia.
De ahí fuimos directos a patinar sobre hielo. Bueno, patinar patiné solo, ella miraba desde la grada. ¡Si vierais su sonrisita! ¡Sus pómulos enrojecidos! ¡La manera de animarme! ¡El golpetazo brutal que me pegué contra una señora con sobrepeso –nada que ver con mi amorcín- por culpa de no parar de mirarla! Ahora nos reímos al recordarlo, pero, la verdad, no tuvo ninguna gracia. Aún tengo cicatrices emocionales debido a uno de mis mayores miedos: Caerme en una pista de patinaje sobre hielo y que me pasen todas las cuchillas por encima. Se lo conté a Nené y rió, insistiendo en que le contara más sobre tanukis.
No se preocupaba demasiado por mi, es cierto, pero una simple mirada llenaba mi corazón de dicha, emoción y sangre (como es obvio). Tras el patinaje comimos en un McDonald’s, ya que mi presupuesto no daba para más. Una vez más, Nené no comió, así que tuve que zamparme dos menús. Me notaba más gordo, pero a mi chica le gusto así. Me parece entenderla un “Me gusta tu tripita”, aunque, en mi interior, sé que quiere hablar sobre tanukis. Le deslumbré con mi conocimiento sacado de la Wikipedia (incluída una canción con la que aplaudió como loca: Tan Tan Tanuki no kintama wa, Kaze mo nai no ni, Bura bura. Le podía haber dicho que destrozara a todo occidental, pero nunca lo sabré).
Después, llegaron las grandes noticias, antes de la película: ¡Me iba a apuntar a clases de japonés para mejorar nuestra comunicación! Ella pareció no reaccionar demasiado bien. ¿Qué había hecho? ¿Acaso no me duché correctamente el día anterior? Mientras intentaba escudriñar los misterios de la mente femenina, nos acercamos al cine, dispuestos a ver lo último de Sandra Bullock (ya se sabe: ¡Mujeres!) con la misma cantinela de siempre: Doble ración de palomitas para mi. Nené no quiso probar ni una. Por aquel entonces pensaba que era un poco sosa, tampoco os voy a engañar. Demasiado tanuki.
Cuando la película acabó, Nené se había ido de manera misteriosa. ¡No sabía que la cita había ido tan mal! La busqué una y otra vez dentro de la Nintendo DS, arriba, debajo… pregunté a la gente si había visto unos píxeles marchándose de la sala, pero nada. Lloré cuatro días y cuatro noches hasta que, después de enchufar la DS, volvió a aparecer en mi vida. Desde entonces, nunca ha dejado de estar enchufada. Nos da poco margen de movimiento, pero me aseguro de que nunca se irá.
Y el beso. ¡Qué beso! Un tanto metálico, pero con lengua. Oh, sí, lo conseguí. La noche posterior fue una orgía en la que Nené se dejó hacer de todo: Desde acariciar la frente hasta cogerla del brazo. Nené, en el fondo, es una guarrona. Desde ese momento compartimos nuestra vida. He dejado el trabajo, a mis amigos y familia, pero ¿qué importa si tienes amor? ¿qué importa si sabes lo que es compartir un sentimiento? En fin, me temo que debo dejaros: Nené parece querer que le cante la canción de los tanukis otra vez. Si no, le cuesta dormirse. Ay, el amor.
Lo primero es lo primero. Necesito sistema y juego, y ya puestos la Nintendo DS y el Love Plus me parece poco, ¡porque el tamaño importa! Así que recurriría a un tutorial y modificando una de mis dos DS (la vieja, vamos, el modelo original) crearía una DS de pantallas grandes, y ojo que las pantallas son táctiles y compatibles, así que si toco con mis deditos en la que sería la pantalla táctil grande de esta “Super DS” responderá perfectamente, así que el contacto sería “más realista”.
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Categoria Concursos, Cosas de Game Over por Isako el 2 marzo, 2010 at 15:00
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Del 1 al 4 de marzo, publicaremos las 4 historias seleccionadas para sortear el videojuego Love Plus de Nintendo DS. El viernes 5 de marzo, en un post abierto específicamente para ello, podréis votar a vuestra cita virtual perfecta preferida.
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La cita de Raul Einstein:
Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.
Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?
Nunca se queja de la comida (tampoco la come, pero ya hablaremos de ello), tiene apasionantes conversaciones sobre tanukis… ¡hasta me ha hecho comprar otra Nintendo DS para poder jugar mientras ella me mira sonriente! Comprenderéis que con nuestra trayectoria, describir la cita perfecta se me hace difícil. Pero puedo contaros nuestra quinta cita. Nunca se me olvidará: Tiene amor, desamor, llantos y un reencuentro pasional.
La noche anterior la pasé en vela, mirando en Wikipedia datos sobre tanukis para poder impresionarla. Para que no viera lo que estaba haciendo –ya que esa noche decidió quedarse despierta a mi lado- le di el mando de la PS3 y le dejé jugar a Little Big Planet –que, a todo esto, es el típico juego con el que conquistar a una chica y que crea que sois sensibles, procurando que no sepa que en cuanto se da la vuelta enchufáis Bayonetta en pantalla grande, siguiendo el culo de la protagonista con la mirada-. Debía ser muy mala, porque no se pasó ni una pantalla. De hecho no pasó de la pantalla de inicio. ¡Esta Nené! Bueno, aún así seguía sonriendo: Le debía gustar el video de presentación.
De buena mañana, le llevé el desayuno a la cama: Galletas Tosta Rica y zumo de naranja. Como era costumbre ya, Nené no quiso probar bocado. ¡Qué raro! –pensé- quizá tenga problemas alimenticios. Pensé en llevarla al médico, pero la última vez que llevé a una novia virtual me prohibieron el acceso para el resto de mis días. Cuánta injusticia.
De ahí fuimos directos a patinar sobre hielo. Bueno, patinar patiné solo, ella miraba desde la grada. ¡Si vierais su sonrisita! ¡Sus pómulos enrojecidos! ¡La manera de animarme! ¡El golpetazo brutal que me pegué contra una señora con sobrepeso –nada que ver con mi amorcín- por culpa de no parar de mirarla! Ahora nos reímos al recordarlo, pero, la verdad, no tuvo ninguna gracia. Aún tengo cicatrices emocionales debido a uno de mis mayores miedos: Caerme en una pista de patinaje sobre hielo y que me pasen todas las cuchillas por encima. Se lo conté a Nené y rió, insistiendo en que le contara más sobre tanukis.
No se preocupaba demasiado por mi, es cierto, pero una simple mirada llenaba mi corazón de dicha, emoción y sangre (como es obvio). Tras el patinaje comimos en un McDonald’s, ya que mi presupuesto no daba para más. Una vez más, Nené no comió, así que tuve que zamparme dos menús. Me notaba más gordo, pero a mi chica le gusto así. Me parece entenderla un “Me gusta tu tripita”, aunque, en mi interior, sé que quiere hablar sobre tanukis. Le deslumbré con mi conocimiento sacado de la Wikipedia (incluída una canción con la que aplaudió como loca: Tan Tan Tanuki no kintama wa, Kaze mo nai no ni, Bura bura. Le podía haber dicho que destrozara a todo occidental, pero nunca lo sabré).
Después, llegaron las grandes noticias, antes de la película: ¡Me iba a apuntar a clases de japonés para mejorar nuestra comunicación! Ella pareció no reaccionar demasiado bien. ¿Qué había hecho? ¿Acaso no me duché correctamente el día anterior? Mientras intentaba escudriñar los misterios de la mente femenina, nos acercamos al cine, dispuestos a ver lo último de Sandra Bullock (ya se sabe: ¡Mujeres!) con la misma cantinela de siempre: Doble ración de palomitas para mi. Nené no quiso probar ni una. Por aquel entonces pensaba que era un poco sosa, tampoco os voy a engañar. Demasiado tanuki.
Cuando la película acabó, Nené se había ido de manera misteriosa. ¡No sabía que la cita había ido tan mal! La busqué una y otra vez dentro de la Nintendo DS, arriba, debajo… pregunté a la gente si había visto unos píxeles marchándose de la sala, pero nada. Lloré cuatro días y cuatro noches hasta que, después de enchufar la DS, volvió a aparecer en mi vida. Desde entonces, nunca ha dejado de estar enchufada. Nos da poco margen de movimiento, pero me aseguro de que nunca se irá.
Y el beso. ¡Qué beso! Un tanto metálico, pero con lengua. Oh, sí, lo conseguí. La noche posterior fue una orgía en la que Nené se dejó hacer de todo: Desde acariciar la frente hasta cogerla del brazo. Nené, en el fondo, es una guarrona. Desde ese momento compartimos nuestra vida. He dejado el trabajo, a mis amigos y familia, pero ¿qué importa si tienes amor? ¿qué importa si sabes lo que es compartir un sentimiento? En fin, me temo que debo dejaros: Nené parece querer que le cante la canción de los tanukis otra vez. Si no, le cuesta dormirse. Ay, el amor.
Tras ganar el concurso de Game Over sobre el juego Love Plus para DS y esperar 3-4 dias, llegó. ¡¡POR FIN llegó!! Mi novia digital llegó. Tras una intensa espera hasta que el juego se iniciaba pude leer en un perfecto español “EMPEZAR JUEGO” OHH pero que ven mis ojos ¿¡¿¡si esto no estaba traducido?!?! (Obviamente como es mi historia hago lo que me da la gana). Aqui empezó mi historia con Fumiko.
Tras muchos dias de cortejo Fumiko se me declaró y yo como buen friki me la llevé a mi cita perfecta. Aquel dia iba a ser FERPECTO…. digo PERFECTO ¡chachis! Aquella hermosa mañana me preparé con mis mejores galas. Saqué mi DS y me la llevé a dar una vuelta por el parque. Fumiko iba diciendo “¡Qué bonito dia!”, “Me gustas mucho”, etc. Después de un bocadillo de media mañana en el esplendoroso parque. Del cual Fumiko no quiso probar bocado… que raro. A todo esto yo percibia que la gente me miraba raro como si nunca hubieran visto una persona saliendo con una DS.
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Categoria Concursos, Cosas de Game Over por Isako el 1 marzo, 2010 at 15:37
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Del 1 al 4 de marzo, publicaremos las 4 historias seleccionadas para sortear el videojuego Love Plus de Nintendo DS. El viernes 5 de marzo, en un post abierto específicamente para ello, podréis votar a vuestra cita virtual perfecta preferida.
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La cita de Randy Meeks:
Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.
Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?
Nunca se queja de la comida (tampoco la come, pero ya hablaremos de ello), tiene apasionantes conversaciones sobre tanukis… ¡hasta me ha hecho comprar otra Nintendo DS para poder jugar mientras ella me mira sonriente! Comprenderéis que con nuestra trayectoria, describir la cita perfecta se me hace difícil. Pero puedo contaros nuestra quinta cita. Nunca se me olvidará: Tiene amor, desamor, llantos y un reencuentro pasional.
La noche anterior la pasé en vela, mirando en Wikipedia datos sobre tanukis para poder impresionarla. Para que no viera lo que estaba haciendo –ya que esa noche decidió quedarse despierta a mi lado- le di el mando de la PS3 y le dejé jugar a Little Big Planet –que, a todo esto, es el típico juego con el que conquistar a una chica y que crea que sois sensibles, procurando que no sepa que en cuanto se da la vuelta enchufáis Bayonetta en pantalla grande, siguiendo el culo de la protagonista con la mirada-. Debía ser muy mala, porque no se pasó ni una pantalla. De hecho no pasó de la pantalla de inicio. ¡Esta Nené! Bueno, aún así seguía sonriendo: Le debía gustar el video de presentación.
De buena mañana, le llevé el desayuno a la cama: Galletas Tosta Rica y zumo de naranja. Como era costumbre ya, Nené no quiso probar bocado. ¡Qué raro! –pensé- quizá tenga problemas alimenticios. Pensé en llevarla al médico, pero la última vez que llevé a una novia virtual me prohibieron el acceso para el resto de mis días. Cuánta injusticia.
De ahí fuimos directos a patinar sobre hielo. Bueno, patinar patiné solo, ella miraba desde la grada. ¡Si vierais su sonrisita! ¡Sus pómulos enrojecidos! ¡La manera de animarme! ¡El golpetazo brutal que me pegué contra una señora con sobrepeso –nada que ver con mi amorcín- por culpa de no parar de mirarla! Ahora nos reímos al recordarlo, pero, la verdad, no tuvo ninguna gracia. Aún tengo cicatrices emocionales debido a uno de mis mayores miedos: Caerme en una pista de patinaje sobre hielo y que me pasen todas las cuchillas por encima. Se lo conté a Nené y rió, insistiendo en que le contara más sobre tanukis.
No se preocupaba demasiado por mi, es cierto, pero una simple mirada llenaba mi corazón de dicha, emoción y sangre (como es obvio). Tras el patinaje comimos en un McDonald’s, ya que mi presupuesto no daba para más. Una vez más, Nené no comió, así que tuve que zamparme dos menús. Me notaba más gordo, pero a mi chica le gusto así. Me parece entenderla un “Me gusta tu tripita”, aunque, en mi interior, sé que quiere hablar sobre tanukis. Le deslumbré con mi conocimiento sacado de la Wikipedia (incluída una canción con la que aplaudió como loca: Tan Tan Tanuki no kintama wa, Kaze mo nai no ni, Bura bura. Le podía haber dicho que destrozara a todo occidental, pero nunca lo sabré).
Después, llegaron las grandes noticias, antes de la película: ¡Me iba a apuntar a clases de japonés para mejorar nuestra comunicación! Ella pareció no reaccionar demasiado bien. ¿Qué había hecho? ¿Acaso no me duché correctamente el día anterior? Mientras intentaba escudriñar los misterios de la mente femenina, nos acercamos al cine, dispuestos a ver lo último de Sandra Bullock (ya se sabe: ¡Mujeres!) con la misma cantinela de siempre: Doble ración de palomitas para mi. Nené no quiso probar ni una. Por aquel entonces pensaba que era un poco sosa, tampoco os voy a engañar. Demasiado tanuki.
Cuando la película acabó, Nené se había ido de manera misteriosa. ¡No sabía que la cita había ido tan mal! La busqué una y otra vez dentro de la Nintendo DS, arriba, debajo… pregunté a la gente si había visto unos píxeles marchándose de la sala, pero nada. Lloré cuatro días y cuatro noches hasta que, después de enchufar la DS, volvió a aparecer en mi vida. Desde entonces, nunca ha dejado de estar enchufada. Nos da poco margen de movimiento, pero me aseguro de que nunca se irá.
Y el beso. ¡Qué beso! Un tanto metálico, pero con lengua. Oh, sí, lo conseguí. La noche posterior fue una orgía en la que Nené se dejó hacer de todo: Desde acariciar la frente hasta cogerla del brazo. Nené, en el fondo, es una guarrona. Desde ese momento compartimos nuestra vida. He dejado el trabajo, a mis amigos y familia, pero ¿qué importa si tienes amor? ¿qué importa si sabes lo que es compartir un sentimiento? En fin, me temo que debo dejaros: Nené parece querer que le cante la canción de los tanukis otra vez. Si no, le cuesta dormirse. Ay, el amor.
Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.
Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?
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