Dos Libros sobre Videojuegos

 

Un poco de abuelo Cebolleta: existió una época en la que la persona que escribe estas líneas pensaba que ir al Corte Inglés era lo más de lo más, (y eso que siempre he vivido cerca de uno), cuando llegaba, en las estanterías dedicadas a los libros infantiles se mezclaban los Super Humor, los libros de Disney y volúmenes apaisados sobre fantasmas y ovnis (que estos libros se consideraran aptos para los niños es todo un misterio, yo lo achaco a una herencia del interés que se despertó por la ufología en la España de la Transición) junto con libros de videojuegos. Como estoy hablando de mediados de los ochenta es muy pronto para que la gente escribiera sobre la historia del los videojuegos, básicamente porque había mas bien poco que contar (aparte del incidente de E.T.). No, no eran libros sobre, sino DE. Contenían todo lo necesario para hacer un videojuego: argumento, descripción de los personajes, de los posibles poderes, hechizos…y después de todo aquello, profusamente ilustrado, venía lo duro: las líneas de código.

Páginas y páginas de código para que los más avezados se pusieran a teclear horas y horas, adornadas con dibujos de los personajes que decían cosas del estilo de “tomate un descanso”, “¡cuidado con no confundir los ceros y las os!”. Hijos de puta. Al final de teclear y salvar, podrías tener un juego con pocos gráficos, música casi inexistente y una recarga de tu imaginación, porque para ver en la pantalla lo que te describía el libro tenías que echarle bastante. La gente no me cree cuando le digo que jugar a los videojuegos de 8 bits era lo más parecido a leer en términos de estimular la creatividad.

Este testimonio sobre los programas resultantes me viene por segundas personas. No solo porque yo fuera incapaz de teclear durante tantas horas, sino porque por alguna extraña razón la mayoría de esos libros estaban destinados a los Spectrum o Commodore. Me imagino que eran traducciones de libros americanos o ingleses, territorios donde esos ordenadores tenían más éxito que mi amado Amstrad. Si alguien puede contrastar (o contrarrestar) esta información le estaría agradecido ya que los seres humanos que tenían dichos libros ya no los poseen y tampoco se acuerdan mucho.

Pasarían varios años antes de que alguien escribiera sobre este fenómeno. Y tampoco me refiero a los libros con trucos (de esos si tengo unos cuantos, dedicados a Mega Drive y Super Nintendo) sino libros con un cierto rigor histórico. Como era de esperar los ingleses y los americanos fueron los primeros en tratar el tema, ya fuera por puro interés periodístico (el videojuego como una industria floreciente) o como análisis sociológico. De hecho, cuando saltó la alarma de la adicción a los juegos, no faltaron gruesos volúmenes que intentaban buscar una explicación al aislamiento y al incremento de la violencia en los jóvenes. Por supuesto, hablar sobre el tema llevaría no solo un artículo, sino un libro entero y a decir verdad ya se han escritos unos cuantos que ponen las cosas en su sitio, se lo resumo: hay personas que por su personalidad son más receptivas a desarrollar una adicción ante ciertos estímulos, sobre todo si son nuevos y excitantes. Como se suele decir, no es tanto la herramienta como la persona que las utiliza, y aquí hablo de comportamientos, no de sustancias que eso ya da para varios libros gordos.

Pero el videojuego, su historia, desde un punto de vista puramente histórico, empezó a disfrutar de un análisis profundo y mas meditado hace apenas unos años. Quizás por el fenómeno Playstation, que confirmó el videojuego como un negocio multimillonario dentro de la industria del entretenimiento, poniendo en jaque la posición – desde el punto de vista de los beneficios netos – de supremacía de la música y el cine, haciendo que los editores se tomaran más en serio publicar algo sobre el tema. O puede que, simplemente, el jugador veterano haya llegado a una edad en la que le convence echar una mirada al pasado.

Destaco en este articulo un par de volúmenes, mas que nada por su edición en castellano y porque son razonablemente fáciles de conseguir, a pesar de que se publicaron hace ya tiempo (uno, en 2002 y el otro en 2004), no son muy complicados de localizar o de pedir.

El más antiguo es “High Score! La historia ilustrada de los videojuegos” (McGraw Hill/Osborne: ISBN 84-481-3704-3), compuesto a cuatro manos por Rusel Demaria y John L. Wilson, ambos veteranos del periodismo de ocio electrónico, al ser los dos estadounidenses han tenido la oportunidad de vivir muchos episodios de forma cercana y desde las trincheras(a veces, de forma literal), con lo cual, muchas de los episodios que uno podría conocer de forma más o menos superficial, aquí son experiencias que nos llegan de primera mano.

Cuando el título dice que ese trata de una historia ilustrada no miente, hay fotos de recreativas, consolas, capturas de pantalla, carátulas, ejemplos arcaicos de marketing, programadores y…famosos (por decir algo): podemos ver a Michael Jackson con una Megadrive (¡glups!), a Michael Jordan haciendo como que da consejos para que un simulador de baloncesto sea mas realista y a Robin Williams, cuando era aficionado a los primeros juegos online. Quizás la maquetación colorista, con muchos tonos pastel que se puede advertir en la portada, eche atrás a muchos por considerarlo un tanto infantil, pero me temo que poner un zombie – quería decir un afectado por una mutación del Ébola – de Resident Evil supurando tampoco sería una estrategia recomendable. Hablando de las portadas, y esto va dirigido a los pajeros, podéis encontrar la de la aventura gráfica “Softporn adventure” para la cual Roberta Williams (creadora de la saga King’s Quest y el ser humano que fundo Sierra) posó desnuda. Pero aviso que el cuerpo está oculto por las burbujas del jacuzzi, desgraciados.

Hay multitud de historias y anécdotas que tratan los inicios de las empresas tanto de hardware como de software, un principio duro porque nadie apostaba por aquello, así que también hay un poco de gesta personal para las personas que levantaron el negocio. Personalmente creo que ver fotos de archivo de los jóvenes empleados (y a la vez dueños) de Electronic Arts empaquetando manualmente los primeros juegos nos da una perspectiva bastante curiosa del recorrido.

No puede faltar la mención a Apple y las fotos de un Steve Jobs pre-ipod contemplado la dominación mundial acompañado por el mas bisoño Steve Wozniak, comentarios sobre el desarrollo – y posterior caída -  de Atari o la siempre controvertida Commodore. De hecho, encontraréis pocas referencias a compañías que no sean americanas o inglesas, se pueden dar varias explicaciones a este hecho: puede que los autores, al ser americanos, sean incapaces de poner en pie dónde se hallan países que han puesto su granito en esta historia tales como el nuestro o Francia, pero esto es un chiste fácil y además sí que hablan de, por ejemplo, compañías Japonesas (bueno, esto también era un poco inevitable). Hay una explicación con mas sangre fría y de la que ya apunté algo anteriormente: muchas de las aportaciones de éxito comercial de las desarrolladoras europeas en los ochenta se dieron en el terreno de los ordenadores de 8 bits: Amstrad, Spectrum, MSX (hola Isako) o Commodore. Mientras que las máquinas de Sir Richard Sinclair gozaron de un éxito innegable en nuestro continente, su penetración fue escasa en comparación con el Commodore 64 (el ordenador personal más vendido de la historia, según ésto) que, por contra, aquí era minoritario. En los USA, se pasó muy rápido de los 8 bits a las consolas, el PC y las máquinas de Apple como plataforma de videojuegos así que no esperéis comentarios sobre Infogrames, Dinamic o Pyro Studios.

Todo se narra cronológicamente aunque con algún que otro salto temporal, me explico: cuando en un año en particular una compañía empieza su andadura se cuenta su historia…hasta el final, así, cuando se habla de Interplay (creada en 1983) se traza un semblante de las personas que la crearon, de sus lanzamientos mas significativos e incluyen una captura de pantalla de Baldur’s Gate para Playstation 2 cuando todavía faltan mas de 50 páginas para hablar siquiera de la primera PS. Esto no sería muy significativo sino fuera porque a lo largo del libro se habla de elementos de programación como lo más normal del mundo. Para mí – y supongo que para gran parte de las personas que se compren este libro – no habrá ningún problema con esto, pero probablemente echará un poco para atrás al recién llegado.

Aparte, la traducción es un poco extraña, dando a veces la impresión de que se ha traducido primero a castellano neutro (el mismo que se usaba en la películas Disney antiguas para solo tener que hacer un doblaje, es decir, dominicano) y después a español, no es molesto pero si uno no se da cuenta pronto puede inducir a errores. Uno de mis momentos favoritos es cuando hablan de Doom: “se lanzó en diciembre de 1993, el día después de que el senador Lieberman pronunciara su gran discurso en las audiencias de violence, ¡que oportuno!”. Bien, o lo que quería decir es que el senador habló en unas jornadas sobre la violencia (¿en los juegos o en la galaxia? Tendréis que ir para atrás y fijaros en un par de líneas del apartado de Megadrive) o que los estadounidenses son capaces de ponerle el nombre mas peregrino posible a sus pueblos y si – como sabemos los que escuchamos discos de King Crimson – puede haber localidades llamadas Providence (Providencia) ¿por qué demonios no puede haber un pueblo llamado Violencia? De todas formas, como está escrito en minúsculas me inclino por lo primero.

Por lo demás, es informativo, detallista y  entretiene bastante. Lo recomiendo aunque sea por el anecdotario, como el cambio de sexo del programador Dan Burten que queda mas reconocible que Walter Carlos (el compositor de la banda sonora de “El resplandor” de Kubrick, quien mas tarde pasó a ser Wendy Carlos), la explicación de por qué los requisitos técnicos de la saga Wing Commander han sido siempre tan imposibles o las citas de Miyamoto. Es muy completo, aunque falta una cosa: imágenes de juegos de Square. Como reza el pie de foto de una colección de juegos de PS, “se echan de menos imágenes de los sorprendentes juegos como Final Fantasy, Chrono Cross y tantos otros, respetamos el deseo de Square de que no se incluyeran”. ¿Por qué cuando uno intenta parecer respetuoso y contenido consigue dar la impresión absolutamente contraria y parece que se está cagando en todos los muertos? La última consola de la que se habla en el libro es la Xbox, resulta divertido porque al hablar de Dreamcast y sus exiguos resultados los autores afirman “el tiempo dirá si es la última consola de Sega”, algo que ya podemos confirmar hoy en día. Lo siento Funs.

Otro detalle curioso es que se trata de un volumen con edición apaisada, quizás para darle una impresión de pantalla ancha (me lo invento según lo escribo), consiguiendo que destaque en las estanterías. El problema viene por el hecho de que es una forma que se estropea con mucha facilidad, de hecho, pedí otro en la librería en la que estaba porque daba la impresión de que ya habían pasado miles de manos poco cuidadosas por el que tenían allí. Al llegar mi pedido, pude comprobar que tenía el mismo aspecto que el que yo había rechazado, simplemente porque era imposible colocarlo en la caja con los otros libros sin que éstos lo doblaran y estropeasen. Así que si son muy maniáticos, vayan a las oficinas de la editorial e intenten pillarlo allí, y ya que están, ¿por qué no me traen un manual de Final Cut Pro? Detalles como este a un lado, recomiendo mucho la lectura porque da un punto de vista totalmente inédito de este mundillo, por lo humano y al mismo tiempo riguroso.

El otro volumen es “De Super Mario a Lara Croft, La historia oculta de los videojuegos” (Dolmen Editorial, ISBN: 84-96-121-51-8) de David Martínez. El autor se ha curtido en la redacción de Hobby Consolas. Si sois oyentes de Game Over, como yo, probablemente tengáis una relación de amor-odio con la revista, pero no os dejéis llevar por los prejuicios, yo creo que el opúsculo de Martínez se complemente perfectamente con el de los americanos, de hecho lo recomiendo mucho más si queréis ver el desarrollo del fenómeno desde un punto de vista español, con sus retrasos en los lanzamientos, los juegos que nunca nos llegaron, la polémica de la piratería cuando llegó el CD como soporte…

Por supuesto, el autor nos deja bastante claro su punto de vista sobre qué máquinas son mejores para jugar: para él son las consolas (algo en lo que yo estaba de acuerdo hasta que llegó la actual generación) y por lo tanto dedica un capitulo en particular a los juegos de ordenador mientras que los otros 4 están dedicados a Sega, Nintendo, Atari y compañía. El libro está estructurado de la siguiente manera: Inicios, Ordenadores personales, Sega vs Nintendo, Grandes fracasos (3DO, Jaguar, CDI), Playstation y finalmente, consolas basadas en el DVD. El prologo lo escribe nuestro querido Manuel del Campo y al final hay una especie de epílogo con una serie de consolas y ordenadores históricos acompañados de pequeñas reseñas técnicas así como sus juegos mas destacados.

Afortunadamente, en este caso si podemos ver que se habla de Dinamic, Topo, Opera y otras grandes compañías de software nacional, aunque ya avisamos que de forma muy resumida, no obstante le da tiempo a detenerse en el gran “La abadía del Crimen”, uno de los juegos mas importantes de la programación en la “piel de toro” (una de las expresiones mas usadas por Micromanía). Al igual que en “High Score” obtenemos pequeños destacados sobre anécdotas del mundillo: juegos importantes o polémicos, periféricos extraños e incluso sucesos…sobre esto último me explayaré un poco más posteriormente.

En lo que se refiere a la historia general, comparte muchos puntos con la obra editada por McGraw Hill, ya que básicamente es la misma, no se puede decir que una cronología sobre videojuegos dé para interpretaciones con diferencias radicales. Si acaso, Martínez se concentra mucho en explicar la génesis de las diferentes maquinas ya sean ordenadores o consolas pero sin complicar mucho los pormenores técnicos haciendo este libro mucho mas accesible al público en general. También está profusamente ilustrado aunque en blanco y negro, pero está un poco más actualizado, ya que puede hablar con mas detenimiento de Halo, Splinter Cell o Fable, es decir los juegos mas destacados de Xbox, la consola mas “moderna” de las que aparecen descritas.

Al titularse “La historia oculta” uno podría suponer que habrá algo de traiciones, libelos, y algo de drama: algo de eso hay pero la forma de tratarlo es un poco…chirriante, por ejemplo, hay un destacado sobre el llamado “asesino de Final Fantasy” que sorprende por lo frío, o cuando habla del anuncio del lanzamiento de PS2 escribe: “Isao Okawa, el presidente de Sega tuvo que presenciar una vertiginosa caída de las ventas de Dreamcast mientras en su interior también comenzaba a perder la batalla contra el cáncer, que acabaría con él dos años mas tarde”. Er… ¿No es un poco….raro?

Mi episodio favorito es el que dedica a los grandes fracasos. Como ustedes ya saben, un servidor tuvo un vídeo Betamax (las cosas de mi padre) y un Laserdisc (esto sí que es culpa mía), así que mi simpatía por aquellos que se compran un trasto que acaba siendo tan útil como los souvenir que se colocan encima del televisor, es infinita. Ahí están, los CD32, los Virtual Boy, los CDTV…qué grandes recuerdos del Road Rash de 3DO, jugándolo en el Hipercor…no creo que saliera nunca de allí.

Por estructura, creo que resulta mucho mas fácil de leer que “High Score”, aunque supongo que los que esperan una lectura mas dura se sentirán decepcionados, yo lo compré después de llevar un tiempo algo desconectado y la verdad es que hizo que me picara el gusanillo de nuevo. Por otro lado, he de decir que David Martinez me cae mal personalmente, bueno, de hecho son sus padres los que me caen mal, porque en los agradecimientos les dice “gracias por comprarme una consola en lugar de llevarme a la Expo de Sevilla”. Como sevillano y persona que disfrutó enormemente de la Exposición Universal del 92 les digo, padres de David Martínez: ¿No hubiera sido igual de provechoso comprarle una Game Boy y llevarselo también a la Expo?

Tonterías aparte, si lleváis un tiempo en esto de los videojuegos, compradlo porque os veréis reflejados en sus paginas. Podéis seguir la trayectoria de David Martínez a través de consolas.com, y por cierto, un detalle final: en ambos libros hay reseñas en la contraportada, escritas por figuras del mundillo de los videojuegos, en este respecto gana “High Score” por número y porque la de David Perry (de Shiny Entertainment, incluida en el libro español) podría pasar por la más fría de la historia: “Este libro actúa como una guía informativa y de entretenimiento para la industria de loa videojuegos”, vamos, que solo le hace falta decir que se trata de un libro cuadrado con letras y fotos.

5 Comentarios Comentarios
  1. Masterbaphito dice:

    Excelentes recomendaciones amigo Kandrum, me estaban haciendo falta un par de títulos como estos para enterarme como estuvo el asunto jugón en España. Lo que no vi fueron los años de publicación, aunque se agradecen bastante las editoriales y las ISBN para conseguirlos.

  2. Chano dice:

    Excelente artículo. Estupendo ejercicio de recensión bibliográfica de dos volúmenes imprescindibles, pero que necesariamente deben ser puestos al día en cuanto a su contenido.

  3. Michael Jackson con una Megadrive ¡no hay más preguntas señoría! Ahora ya sabemos porque está Sega donde está :-D

  4. joebaR dice:

    Nada mal, hasta tengo ganas de leer
    2De Super Mario a Lara Croft, La historia oculta de los videojuegos” me parece interesante xd Ya que y oaun no existia en los 80

  5. Como sufridor de la era de los juegos de cassete del tipo de Amstrad y Spectrum, me solidarizo con todos los que sufrimos en esos años por ver cuatro pixeles mal puestos moverse. ^^
    Habra que echarles un ojo a esos libros. Pero por lo que contais el de la historia oculta es un poco raro, ¿no?

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