Llegar al final de una temporada más de Game Over siempre es motivo de satisfacción. Porque ya llevamos siete años en esto, y cada vez acabamos más contentos y satisfechos con el trabajo realizado durante todo el año. Y principalmente porqué el número de amigos que se suman a la familia va constantemente in crescendo.
Para celebrarlo, y desde hace cuatro años, montamos un programa de fin de temporada con algún que otro contenido especial, amén de una opípara cena donde poder conocer y charlar de cerca con nuestros mismos oyentes.
No recuerdo muy bien de quien fue la idea originalmente, pero bendito sea.
Conocer a esos oyentes de cerca, y demostrar que no hay nada más falso que esas barreras auto impuestas por muchos profesionales de los medios de comunicación entre ellos y el público, es de las mejores experiencias que hemos tenido en nuestra próspera vida radiofonica.
Lo mejor del caso es que cada año se apunta más gente, y ya empezamos a preguntarnos donde llegaremos a meter a tanta gente, que restaurante nos aceptará con semejante avalancha humana, de aquí a unos cuantos años.
Este año, para hacer una cosa un tanto diferente de lo habitual, y especialmente precedido por el hecho de que los estudios de RadioDespí, el año pasado, ya tuvieron problemas para acoger a tanta gente, optamos por montar algo al aire libre.

Un programa a pleno sol, con debida protección para equipo y espectadores, que se salió un poco de la tónica habitual, y que acabó contando con apariciones especiales e inauditas de algunos de los personajes del programa, y con la colaboración muy especial de los radiooyentes en diferentes ocasiones.
Mención especial a mi parecer, dentro de lo que fue el programa, dejando de lado la enormemente agradecida respuesta del público, se la merece Pengo, que un año más nos demostró nuestra incultura videojueguil, Koopa y Nae haciendo de las suyas ejerciendo de jurado en un lamentable concurso de chistes o imitando a algún conocidillo personaje, el Señor Cine que nunca dejará de sorprenderme con sus irreverentes salidas (y manejo de la cámara, que el tio parece un pequeño Kubrick), y la habitual capacidad camaleónica de Isako, que sigue a día de hoy poniendose en la piel de los principales personajes del programa.
He de entonar por otra parte el mea culpa en algunos aspectos. El programa no tenía demasiado guión, y probablemente se notó en ocasiones. Tras tantos años sigo olvidando a veces que en esto de la radio, hasta la improvisación ha de tener algo de guionizado.
Ademas, los equipos técnicos, y también la falta de experiencia por ser la primera vez que nos ocupabamos de un proyecto así en solitario, seguramente consiguieron que la escucha del programa desde casa se convirtiera en una surrealista experiencia salida de los infiernos de Dante. Mi disculpa para todos aquellos oyentes, un buen numero al contrario de lo que me esperaba, que aún así, siguieron fieles.
Si os sirve de consuelo, nuestros principales enemigos fueron las pilas y Windows Vista. Ya lo tengo bien apuntado para la próxima vez.
Porqué sí, pese a todos los problemas, estoy convencido que habrá una próxima vez. No solo convencido, sino que lo deseo fervientemente. Porqué si algo he aprendido tras tantos años, es que esta familia no se rinde ante la adversidad y los problemas, y si hemos conseguido pasar de un triste programa de dos horas que peleaba continuamente para resistir en antena, a algo medianamente escuchable, sé que en próximas ediciones lo haremos mucho mejor.

Dejando de lado estas celebraciones, en este fin de temporada, agradezco una vez más a todos los amigos que nos han escuchado a lo largo del año. A los que llegaron, a los que se quedaron, e incluso a aquellos oyentes míticos de los que nunca más supimos. Sin vosotros, éste programa no llevaría tanto tiempo en antena.
Pero también agradecer a todos aquellos que siguen en el equipo. Porque aunque tengan que aguantar mis constantes neuras, si en estos siete años ninguno de ellos ha renunciado completamente a formar parte del equipo, es que algo debemos estar haciendo bien.
Gracias al Isako por reinventarse constantemente y seguir trabajando en hacer grande el programa; a Saeba, por ser el mejor pincha que jamás un programa podria tener y por ser un cachondo como es; a Koopa, por traer aires nuevos y renovados al estudio y convertirse en un pilar inprescindible del programa en tan poco tiempo; a Yuanyu, que sigue ahí aguantando mis puyas y por ser uno de los tios con ideas más ingeniosas que he conocido; a Mari, por aportar esa visión tan fresca al programa que solo ella podría aportar; a Yuri, que con sus constantes ansias de grandeza se ha ganado el favor del público, y el del equipo; a Nacho, por ser uno de los tíos más cachondos que he tenido el gusto de conocer; a Pengo, por ser capaz de arrancar carcajadas incluso a gente que odia los videojuegos; y aunque ya no este allí de forma regular, a Volcano, por alumbrarnos en terrenos tan desconocidos como lo hace.
No me olvido del Sr.Cine, pero él… él es harina de otro costal. Un tipo que sinceramente sigo sin entender que hace pudriendo su talento en una radio de pueblo.
Por mi parte nos veremos la temporada que viene. Game Over volverá, sea como sea y al precio que sea necesario. Novedades no se si traeremos, pero la misma mala leche que de costumbre, eso no lo dudeis.
Y a todos los que sigais escuchandonos, seguid siendo vosotros mismos y seguid contribuyendo a que nunca cambiemos. No hay suficientes palabras para agradecer el cariño y apoyo que nos habeis dado a lo largo de los años, pero gracias. De todo corazon.

Hasta la temporada que viene.