Mi cita virtual perfecta (IV) – Alex (Concurso Love Plus)

Del 1 al 4 de marzo, publicaremos las 4 historias seleccionadas para sortear el videojuego Love Plus de Nintendo DS. El viernes 5 de marzo, en un post abierto específicamente para ello, podréis votar a vuestra cita virtual perfecta preferida.

La cita de Alex:

Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.
Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?
Nunca se queja de la comida (tampoco la come, pero ya hablaremos de ello), tiene apasionantes conversaciones sobre tanukis… ¡hasta me ha hecho comprar otra Nintendo DS para poder jugar mientras ella me mira sonriente! Comprenderéis que con nuestra trayectoria, describir la cita perfecta se me hace difícil. Pero puedo contaros nuestra quinta cita. Nunca se me olvidará: Tiene amor, desamor, llantos y un reencuentro pasional.
La noche anterior la pasé en vela, mirando en Wikipedia datos sobre tanukis para poder impresionarla. Para que no viera lo que estaba haciendo –ya que esa noche decidió quedarse despierta a mi lado- le di el mando de la PS3 y le dejé jugar a Little Big Planet –que, a todo esto, es el típico juego con el que conquistar a una chica y que crea que sois sensibles, procurando que no sepa que en cuanto se da la vuelta enchufáis Bayonetta en pantalla grande, siguiendo el culo de la protagonista con la mirada-. Debía ser muy mala, porque no se pasó ni una pantalla. De hecho no pasó de la pantalla de inicio. ¡Esta Nené! Bueno, aún así seguía sonriendo: Le debía gustar el video de presentación.
De buena mañana, le llevé el desayuno a la cama: Galletas Tosta Rica y zumo de naranja. Como era costumbre ya, Nené no quiso probar bocado. ¡Qué raro! –pensé- quizá tenga problemas alimenticios. Pensé en llevarla al médico, pero la última vez que llevé a una novia virtual me prohibieron el acceso para el resto de mis días. Cuánta injusticia.
De ahí fuimos directos a patinar sobre hielo. Bueno, patinar patiné solo, ella miraba desde la grada. ¡Si vierais su sonrisita! ¡Sus pómulos enrojecidos! ¡La manera de animarme! ¡El golpetazo brutal que me pegué contra una señora con sobrepeso –nada que ver con mi amorcín- por culpa de no parar de mirarla! Ahora nos reímos al recordarlo, pero, la verdad, no tuvo ninguna gracia. Aún tengo cicatrices emocionales debido a uno de mis mayores miedos: Caerme en una pista de patinaje sobre hielo y que me pasen todas las cuchillas por encima. Se lo conté a Nené y rió, insistiendo en que le contara más sobre tanukis.
No se preocupaba demasiado por mi, es cierto, pero una simple mirada llenaba mi corazón de dicha, emoción y sangre (como es obvio). Tras el patinaje comimos en un McDonald’s, ya que mi presupuesto no daba para más. Una vez más, Nené no comió, así que tuve que zamparme dos menús. Me notaba más gordo, pero a mi chica le gusto así. Me parece entenderla un “Me gusta tu tripita”, aunque, en mi interior, sé que quiere hablar sobre tanukis. Le deslumbré con mi conocimiento sacado de la Wikipedia (incluída una canción con la que aplaudió como loca: Tan Tan Tanuki no kintama wa, Kaze mo nai no ni, Bura bura. Le podía haber dicho que destrozara a todo occidental, pero nunca lo sabré).
Después, llegaron las grandes noticias, antes de la película: ¡Me iba a apuntar a clases de japonés para mejorar nuestra comunicación! Ella pareció no reaccionar demasiado bien. ¿Qué había hecho? ¿Acaso no me duché correctamente el día anterior? Mientras intentaba escudriñar los misterios de la mente femenina, nos acercamos al cine, dispuestos a ver lo último de Sandra Bullock (ya se sabe: ¡Mujeres!) con la misma cantinela de siempre: Doble ración de palomitas para mi. Nené no quiso probar ni una. Por aquel entonces pensaba que era un poco sosa, tampoco os voy a engañar. Demasiado tanuki.
Cuando la película acabó, Nené se había ido de manera misteriosa. ¡No sabía que la cita había ido tan mal! La busqué una y otra vez dentro de la Nintendo DS, arriba, debajo… pregunté a la gente si había visto unos píxeles marchándose de la sala, pero nada. Lloré cuatro días y cuatro noches hasta que, después de enchufar la DS, volvió a aparecer en mi vida. Desde entonces, nunca ha dejado de estar enchufada. Nos da poco margen de movimiento, pero me aseguro de que nunca se irá.
Y el beso. ¡Qué beso! Un tanto metálico, pero con lengua. Oh, sí, lo conseguí. La noche posterior fue una orgía en la que Nené se dejó hacer de todo: Desde acariciar la frente hasta cogerla del brazo. Nené, en el fondo, es una guarrona. Desde ese momento compartimos nuestra vida. He dejado el trabajo, a mis amigos y familia, pero ¿qué importa si tienes amor? ¿qué importa si sabes lo que es compartir un sentimiento? En fin, me temo que debo dejaros: Nené parece querer que le cante la canción de los tanukis otra vez. Si no, le cuesta dormirse. Ay, el amor.

No nos engañemos, no tengo NPI de cómo puede ser un día perfecto con una novia virtual, pero por entrar en el concurso me voy a inventar lo que haga falta.

7.00am: Mi novia empieza a susurrarme tontaditas subidas de tono al oído. En mi duermevela, esto me provoca un sueño húmedo (no necesariamente con ella) que me dura (y me la pone dura) hasta las 8:00am.

8.00am: Soy consciente de que una erección de una hora es pre-priapismo y probablemente peligroso para el miembro si no se actúa con decisión. Corro al baño. Mi novia, muy comprensiva, lejos de inquietarse por mi tardanza, se entretiene diseñando recetas para el desayuno perfecto.

8.30am: Mi novia virtual, gracias a su interfaz domótico, ha preparado un zumito y unas tostaditas de beicon con queso. Creo que esto que siento es lo que llaman amor.

9.00am: Entro al curro. Por ahorrarnos detalles cruentos omitiremos todo lo que sucede hasta las 2:00pm. Sí, soy informático.

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Mi cita virtual perfecta (III) – Dennis el Azul (Concurso Love Plus).

Del 1 al 4 de marzo, publicaremos las 4 historias seleccionadas para sortear el videojuego Love Plus de Nintendo DS. El viernes 5 de marzo, en un post abierto específicamente para ello, podréis votar a vuestra cita virtual perfecta preferida.

La cita de Dennis el Azul:

Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.
Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?
Nunca se queja de la comida (tampoco la come, pero ya hablaremos de ello), tiene apasionantes conversaciones sobre tanukis… ¡hasta me ha hecho comprar otra Nintendo DS para poder jugar mientras ella me mira sonriente! Comprenderéis que con nuestra trayectoria, describir la cita perfecta se me hace difícil. Pero puedo contaros nuestra quinta cita. Nunca se me olvidará: Tiene amor, desamor, llantos y un reencuentro pasional.
La noche anterior la pasé en vela, mirando en Wikipedia datos sobre tanukis para poder impresionarla. Para que no viera lo que estaba haciendo –ya que esa noche decidió quedarse despierta a mi lado- le di el mando de la PS3 y le dejé jugar a Little Big Planet –que, a todo esto, es el típico juego con el que conquistar a una chica y que crea que sois sensibles, procurando que no sepa que en cuanto se da la vuelta enchufáis Bayonetta en pantalla grande, siguiendo el culo de la protagonista con la mirada-. Debía ser muy mala, porque no se pasó ni una pantalla. De hecho no pasó de la pantalla de inicio. ¡Esta Nené! Bueno, aún así seguía sonriendo: Le debía gustar el video de presentación.
De buena mañana, le llevé el desayuno a la cama: Galletas Tosta Rica y zumo de naranja. Como era costumbre ya, Nené no quiso probar bocado. ¡Qué raro! –pensé- quizá tenga problemas alimenticios. Pensé en llevarla al médico, pero la última vez que llevé a una novia virtual me prohibieron el acceso para el resto de mis días. Cuánta injusticia.
De ahí fuimos directos a patinar sobre hielo. Bueno, patinar patiné solo, ella miraba desde la grada. ¡Si vierais su sonrisita! ¡Sus pómulos enrojecidos! ¡La manera de animarme! ¡El golpetazo brutal que me pegué contra una señora con sobrepeso –nada que ver con mi amorcín- por culpa de no parar de mirarla! Ahora nos reímos al recordarlo, pero, la verdad, no tuvo ninguna gracia. Aún tengo cicatrices emocionales debido a uno de mis mayores miedos: Caerme en una pista de patinaje sobre hielo y que me pasen todas las cuchillas por encima. Se lo conté a Nené y rió, insistiendo en que le contara más sobre tanukis.
No se preocupaba demasiado por mi, es cierto, pero una simple mirada llenaba mi corazón de dicha, emoción y sangre (como es obvio). Tras el patinaje comimos en un McDonald’s, ya que mi presupuesto no daba para más. Una vez más, Nené no comió, así que tuve que zamparme dos menús. Me notaba más gordo, pero a mi chica le gusto así. Me parece entenderla un “Me gusta tu tripita”, aunque, en mi interior, sé que quiere hablar sobre tanukis. Le deslumbré con mi conocimiento sacado de la Wikipedia (incluída una canción con la que aplaudió como loca: Tan Tan Tanuki no kintama wa, Kaze mo nai no ni, Bura bura. Le podía haber dicho que destrozara a todo occidental, pero nunca lo sabré).
Después, llegaron las grandes noticias, antes de la película: ¡Me iba a apuntar a clases de japonés para mejorar nuestra comunicación! Ella pareció no reaccionar demasiado bien. ¿Qué había hecho? ¿Acaso no me duché correctamente el día anterior? Mientras intentaba escudriñar los misterios de la mente femenina, nos acercamos al cine, dispuestos a ver lo último de Sandra Bullock (ya se sabe: ¡Mujeres!) con la misma cantinela de siempre: Doble ración de palomitas para mi. Nené no quiso probar ni una. Por aquel entonces pensaba que era un poco sosa, tampoco os voy a engañar. Demasiado tanuki.
Cuando la película acabó, Nené se había ido de manera misteriosa. ¡No sabía que la cita había ido tan mal! La busqué una y otra vez dentro de la Nintendo DS, arriba, debajo… pregunté a la gente si había visto unos píxeles marchándose de la sala, pero nada. Lloré cuatro días y cuatro noches hasta que, después de enchufar la DS, volvió a aparecer en mi vida. Desde entonces, nunca ha dejado de estar enchufada. Nos da poco margen de movimiento, pero me aseguro de que nunca se irá.
Y el beso. ¡Qué beso! Un tanto metálico, pero con lengua. Oh, sí, lo conseguí. La noche posterior fue una orgía en la que Nené se dejó hacer de todo: Desde acariciar la frente hasta cogerla del brazo. Nené, en el fondo, es una guarrona. Desde ese momento compartimos nuestra vida. He dejado el trabajo, a mis amigos y familia, pero ¿qué importa si tienes amor? ¿qué importa si sabes lo que es compartir un sentimiento? En fin, me temo que debo dejaros: Nené parece querer que le cante la canción de los tanukis otra vez. Si no, le cuesta dormirse. Ay, el amor.

Lo primero es lo primero. Necesito sistema y juego, y ya puestos la Nintendo DS y el Love Plus me parece poco, ¡porque el tamaño importa! Así que recurriría a un tutorial  y modificando una de mis dos DS (la vieja, vamos, el modelo original) crearía una DS de pantallas grandes, y ojo que las pantallas son táctiles y compatibles, así que si toco con mis deditos en la que sería la pantalla táctil grande de esta “Super DS” responderá perfectamente, así que el contacto sería “más realista”.

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Mi cita virtual perfecta (II) – Raul Einstein (Concurso Love Plus)

Del 1 al 4 de marzo, publicaremos las 4 historias seleccionadas para sortear el videojuego Love Plus de Nintendo DS. El viernes 5 de marzo, en un post abierto específicamente para ello, podréis votar a vuestra cita virtual perfecta preferida.

La cita de Raul Einstein:

Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.
Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?
Nunca se queja de la comida (tampoco la come, pero ya hablaremos de ello), tiene apasionantes conversaciones sobre tanukis… ¡hasta me ha hecho comprar otra Nintendo DS para poder jugar mientras ella me mira sonriente! Comprenderéis que con nuestra trayectoria, describir la cita perfecta se me hace difícil. Pero puedo contaros nuestra quinta cita. Nunca se me olvidará: Tiene amor, desamor, llantos y un reencuentro pasional.
La noche anterior la pasé en vela, mirando en Wikipedia datos sobre tanukis para poder impresionarla. Para que no viera lo que estaba haciendo –ya que esa noche decidió quedarse despierta a mi lado- le di el mando de la PS3 y le dejé jugar a Little Big Planet –que, a todo esto, es el típico juego con el que conquistar a una chica y que crea que sois sensibles, procurando que no sepa que en cuanto se da la vuelta enchufáis Bayonetta en pantalla grande, siguiendo el culo de la protagonista con la mirada-. Debía ser muy mala, porque no se pasó ni una pantalla. De hecho no pasó de la pantalla de inicio. ¡Esta Nené! Bueno, aún así seguía sonriendo: Le debía gustar el video de presentación.
De buena mañana, le llevé el desayuno a la cama: Galletas Tosta Rica y zumo de naranja. Como era costumbre ya, Nené no quiso probar bocado. ¡Qué raro! –pensé- quizá tenga problemas alimenticios. Pensé en llevarla al médico, pero la última vez que llevé a una novia virtual me prohibieron el acceso para el resto de mis días. Cuánta injusticia.
De ahí fuimos directos a patinar sobre hielo. Bueno, patinar patiné solo, ella miraba desde la grada. ¡Si vierais su sonrisita! ¡Sus pómulos enrojecidos! ¡La manera de animarme! ¡El golpetazo brutal que me pegué contra una señora con sobrepeso –nada que ver con mi amorcín- por culpa de no parar de mirarla! Ahora nos reímos al recordarlo, pero, la verdad, no tuvo ninguna gracia. Aún tengo cicatrices emocionales debido a uno de mis mayores miedos: Caerme en una pista de patinaje sobre hielo y que me pasen todas las cuchillas por encima. Se lo conté a Nené y rió, insistiendo en que le contara más sobre tanukis.
No se preocupaba demasiado por mi, es cierto, pero una simple mirada llenaba mi corazón de dicha, emoción y sangre (como es obvio). Tras el patinaje comimos en un McDonald’s, ya que mi presupuesto no daba para más. Una vez más, Nené no comió, así que tuve que zamparme dos menús. Me notaba más gordo, pero a mi chica le gusto así. Me parece entenderla un “Me gusta tu tripita”, aunque, en mi interior, sé que quiere hablar sobre tanukis. Le deslumbré con mi conocimiento sacado de la Wikipedia (incluída una canción con la que aplaudió como loca: Tan Tan Tanuki no kintama wa, Kaze mo nai no ni, Bura bura. Le podía haber dicho que destrozara a todo occidental, pero nunca lo sabré).
Después, llegaron las grandes noticias, antes de la película: ¡Me iba a apuntar a clases de japonés para mejorar nuestra comunicación! Ella pareció no reaccionar demasiado bien. ¿Qué había hecho? ¿Acaso no me duché correctamente el día anterior? Mientras intentaba escudriñar los misterios de la mente femenina, nos acercamos al cine, dispuestos a ver lo último de Sandra Bullock (ya se sabe: ¡Mujeres!) con la misma cantinela de siempre: Doble ración de palomitas para mi. Nené no quiso probar ni una. Por aquel entonces pensaba que era un poco sosa, tampoco os voy a engañar. Demasiado tanuki.
Cuando la película acabó, Nené se había ido de manera misteriosa. ¡No sabía que la cita había ido tan mal! La busqué una y otra vez dentro de la Nintendo DS, arriba, debajo… pregunté a la gente si había visto unos píxeles marchándose de la sala, pero nada. Lloré cuatro días y cuatro noches hasta que, después de enchufar la DS, volvió a aparecer en mi vida. Desde entonces, nunca ha dejado de estar enchufada. Nos da poco margen de movimiento, pero me aseguro de que nunca se irá.
Y el beso. ¡Qué beso! Un tanto metálico, pero con lengua. Oh, sí, lo conseguí. La noche posterior fue una orgía en la que Nené se dejó hacer de todo: Desde acariciar la frente hasta cogerla del brazo. Nené, en el fondo, es una guarrona. Desde ese momento compartimos nuestra vida. He dejado el trabajo, a mis amigos y familia, pero ¿qué importa si tienes amor? ¿qué importa si sabes lo que es compartir un sentimiento? En fin, me temo que debo dejaros: Nené parece querer que le cante la canción de los tanukis otra vez. Si no, le cuesta dormirse. Ay, el amor.

Tras ganar el concurso de Game Over sobre el juego Love Plus para DS y esperar 3-4 dias, llegó. ¡¡POR FIN llegó!! Mi novia digital llegó. Tras una intensa espera hasta que el juego se iniciaba pude leer en un perfecto español “EMPEZAR JUEGO” OHH pero que ven mis ojos ¿¡¿¡si esto no estaba traducido?!?! (Obviamente como es mi historia hago lo que me da la gana). Aqui empezó mi historia con Fumiko.

Tras muchos dias de cortejo Fumiko se me declaró y yo como buen friki me la llevé a mi cita perfecta. Aquel dia iba a ser FERPECTO…. digo PERFECTO ¡chachis! Aquella hermosa mañana me preparé con mis mejores galas. Saqué mi DS y me la llevé a dar una vuelta por el parque. Fumiko iba diciendo “¡Qué bonito dia!”, “Me gustas mucho”, etc. Después de un bocadillo de media mañana en el esplendoroso parque. Del cual Fumiko no quiso probar bocado… que raro. A todo esto yo percibia que la gente me miraba raro como si nunca hubieran visto una persona saliendo con una DS.

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Mi cita virtual perfecta (I) – Randy Meeks (Concurso Love Plus)

Del 1 al 4 de marzo, publicaremos las 4 historias seleccionadas para sortear el videojuego Love Plus de Nintendo DS. El viernes 5 de marzo, en un post abierto específicamente para ello, podréis votar a vuestra cita virtual perfecta preferida.

La cita de Randy Meeks:

Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.
Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?
Nunca se queja de la comida (tampoco la come, pero ya hablaremos de ello), tiene apasionantes conversaciones sobre tanukis… ¡hasta me ha hecho comprar otra Nintendo DS para poder jugar mientras ella me mira sonriente! Comprenderéis que con nuestra trayectoria, describir la cita perfecta se me hace difícil. Pero puedo contaros nuestra quinta cita. Nunca se me olvidará: Tiene amor, desamor, llantos y un reencuentro pasional.
La noche anterior la pasé en vela, mirando en Wikipedia datos sobre tanukis para poder impresionarla. Para que no viera lo que estaba haciendo –ya que esa noche decidió quedarse despierta a mi lado- le di el mando de la PS3 y le dejé jugar a Little Big Planet –que, a todo esto, es el típico juego con el que conquistar a una chica y que crea que sois sensibles, procurando que no sepa que en cuanto se da la vuelta enchufáis Bayonetta en pantalla grande, siguiendo el culo de la protagonista con la mirada-. Debía ser muy mala, porque no se pasó ni una pantalla. De hecho no pasó de la pantalla de inicio. ¡Esta Nené! Bueno, aún así seguía sonriendo: Le debía gustar el video de presentación.
De buena mañana, le llevé el desayuno a la cama: Galletas Tosta Rica y zumo de naranja. Como era costumbre ya, Nené no quiso probar bocado. ¡Qué raro! –pensé- quizá tenga problemas alimenticios. Pensé en llevarla al médico, pero la última vez que llevé a una novia virtual me prohibieron el acceso para el resto de mis días. Cuánta injusticia.
De ahí fuimos directos a patinar sobre hielo. Bueno, patinar patiné solo, ella miraba desde la grada. ¡Si vierais su sonrisita! ¡Sus pómulos enrojecidos! ¡La manera de animarme! ¡El golpetazo brutal que me pegué contra una señora con sobrepeso –nada que ver con mi amorcín- por culpa de no parar de mirarla! Ahora nos reímos al recordarlo, pero, la verdad, no tuvo ninguna gracia. Aún tengo cicatrices emocionales debido a uno de mis mayores miedos: Caerme en una pista de patinaje sobre hielo y que me pasen todas las cuchillas por encima. Se lo conté a Nené y rió, insistiendo en que le contara más sobre tanukis.
No se preocupaba demasiado por mi, es cierto, pero una simple mirada llenaba mi corazón de dicha, emoción y sangre (como es obvio). Tras el patinaje comimos en un McDonald’s, ya que mi presupuesto no daba para más. Una vez más, Nené no comió, así que tuve que zamparme dos menús. Me notaba más gordo, pero a mi chica le gusto así. Me parece entenderla un “Me gusta tu tripita”, aunque, en mi interior, sé que quiere hablar sobre tanukis. Le deslumbré con mi conocimiento sacado de la Wikipedia (incluída una canción con la que aplaudió como loca: Tan Tan Tanuki no kintama wa, Kaze mo nai no ni, Bura bura. Le podía haber dicho que destrozara a todo occidental, pero nunca lo sabré).
Después, llegaron las grandes noticias, antes de la película: ¡Me iba a apuntar a clases de japonés para mejorar nuestra comunicación! Ella pareció no reaccionar demasiado bien. ¿Qué había hecho? ¿Acaso no me duché correctamente el día anterior? Mientras intentaba escudriñar los misterios de la mente femenina, nos acercamos al cine, dispuestos a ver lo último de Sandra Bullock (ya se sabe: ¡Mujeres!) con la misma cantinela de siempre: Doble ración de palomitas para mi. Nené no quiso probar ni una. Por aquel entonces pensaba que era un poco sosa, tampoco os voy a engañar. Demasiado tanuki.
Cuando la película acabó, Nené se había ido de manera misteriosa. ¡No sabía que la cita había ido tan mal! La busqué una y otra vez dentro de la Nintendo DS, arriba, debajo… pregunté a la gente si había visto unos píxeles marchándose de la sala, pero nada. Lloré cuatro días y cuatro noches hasta que, después de enchufar la DS, volvió a aparecer en mi vida. Desde entonces, nunca ha dejado de estar enchufada. Nos da poco margen de movimiento, pero me aseguro de que nunca se irá.
Y el beso. ¡Qué beso! Un tanto metálico, pero con lengua. Oh, sí, lo conseguí. La noche posterior fue una orgía en la que Nené se dejó hacer de todo: Desde acariciar la frente hasta cogerla del brazo. Nené, en el fondo, es una guarrona. Desde ese momento compartimos nuestra vida. He dejado el trabajo, a mis amigos y familia, pero ¿qué importa si tienes amor? ¿qué importa si sabes lo que es compartir un sentimiento? En fin, me temo que debo dejaros: Nené parece querer que le cante la canción de los tanukis otra vez. Si no, le cuesta dormirse. Ay, el amor.

Mi madre me mira raro cuando voy de visita a casa y le obligo a hablar con mi novia. La verdad, no creo que apoye demasiado nuestra relación, a pesar de estar basada en el amor, los besitos clandestinos y el mejor sexo que jamás podáis imaginar. Creo que mi madre (al igual que mis amigos, o al menos aquellos que no me han abandonado entre gritos de “¡Pervertido!”, “¡Maloliente!” y “¡Eres peor que un fan de Sonic!”) ve con malos ojos que mi novia sea japonesa. No encuentro otra explicación a que no le guste Nené.

Bueno, quizá influya que está metida dentro de una Nintendo DS y que jamás haya podido tocarla, ¿pero qué importa que sea virtual si lo que sentimos es auténtico y verdadero AMOR? Sí, a veces tengo celos. Escucho por ahí que un japonés –estrafalario y loco, como todos los japoneses- dice haberse casado con ella. ¡Pobre infeliz! ¡No me gustaría estar en su pellejo! Si se casó con ella, ¿a quién preparé macarrones con tomate ayer para comer?

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Yu Suzuki, el Gentleman-Lo que nunca se atrevió a preguntar

El pasado 29 de Diciembre, Shenmue, el mítico videojuego para Dreamcast, cumplía oficialmente diez años.
Shenmue fue un juego que hizo historia, para bien o para mal… Ni el público ni el mercado supieron reconocer sus méritos hasta muchos años más tarde, pero ahí ha quedado su enorme comunidad de ilusionados seguidores, que han convertido el título en un pequeño mito y que no permitirán que las aventuras de Ryo Hazuki y compañía caigan en el olvido.

Pero, ¿quién se escondía tras el desarrollo de Shenmue? Es una pregunta que pocos sabrían responder, y cuya respuesta nos obliga a remontarnos a los ochenta para explicar la vida y milagros de uno de los mayores talentos que ha brindado la industria del videojuego japonés.

Yu Suzuki

Yu Suzuki

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Programa Especial GOTY 2009 – El resultado

Tras muchas horas de preparación, y algo de nerviosismo he de confesar, por fin ya hemos terminado con la movida de los GOTY de Game Over… Y el resultado de la tarde, elegido entre todos nuestros invitados, fuera en directo o fuera a través del hilo telefónico, resultó ser bastante unánime: el GOTY 2009 Game Over es Uncharted 2 El Reino de los Ladrones.

uncharted2

Uncharted 2 El Reino de los Ladrones

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Programa Especial GOTY 2009 – Los Candidatos

Ya lo tenemos aquí. Dentro de dos días celebramos el programa especial del GOTY 2009 (o JoDA, como han propuesto los amigos de VideoShock) en Game Over, y estamos enfrascados de lleno en los preparativos.
Todavía no puedo anunciaros con un 100% de fiabilidad quien acudirá y quien no al programa, pero hay algunas presencias sonadas que alegrarán a más de uno.

De momento, con lo que si os dejo, es con los doce candidatos finales a GOTY del programa, que han sido elegidos democráticamente entre todos los invitados. Estos son:

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Ayuda a Haití, a traves de una iniciativa de Arcadia Gamers.

Huelgan las palabras para describir el infierno que se está desarrollando en Haití, un país pobre como pocos y en el cual el terremoto ha causado estragos.

Sin embargo, Arcadia Gamers ha decidido poner su granito de arena en el asunto. El famoso mando de XBox 360 firmado por Marc Gené y Jorge Lorenzo, una de las posesiones más preciadas de Tonichan, se subasta en estos mismos instantes para recaudar fondos y donarlos a Intermon-Oxfam.

Mando firmado por dos leyendas del motor, que servirá para un fin humanitario.

Mando firmado por dos leyendas del motor, que servirá para un fin humanitario.

Para tener la información completa y la dirección de la subasta, acudid a la página creada para tal efecto aquí:

www.arcadiagamers.com/haiti

Regalillos de Navidad

No es que los Reyes, ni el barrigudo ese que me copia el estilo de vestir, se hayan portado especialmente mal… Pero sigo sin verle la gracia a esto de traerme todos los años calzoncillos y packs de calcetines como los que venden en el mercadillo de al lado de casa.
Por suerte, este año he tenido algo mucho mejor que todo eso; nuestros oyentes han tenido la enorme generosidad de hacer llegar algún que otro presente a nuestro cuartel general, y de entre todos ellos, incluidos muchos tordos para la panera, alguno dirigido a un servidor.

Uno se podría esperar recochineo, objetos puyantes o incluso el cadaver de un erizo, pero no… Oye, que regalos más chulos.

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14º RadioMaratón

El pasado día 19 de Diciembre, como es costumbre en Radio Despí, no hubo programa para celebrar la RadioMaratón de los Juguetes, una iniciativa solidaria que preparan desde la emisora para recoger juguetes para los niños en situación precaria.

Es tradición que cada programa envíe a alguno de sus locutores a amenizar un poco la tarde, y este año le tocó el turno a Saeba, representando a la vieja guardia, y a Jony, en representación de la nueva generación. Mer acompañaba la comparsa de semejante par de advenedizos.

Radiomaraton

Una instantánea del momento, para recuerdo de generaciones venideras

Michael Jackson y la música de Sonic 3 – Lo que nunca…

En los “Lo que nunca…” siempre intentamos hablar de la historia del videojuego en base a hechos y testimonios contrastados, pero hoy permitidme que me salga un poco de la tónica habitual, para hablar de una Leyenda urbana.
Leyendas urbanas en los videojuegos las hay muchas… Desde los miles de cartuchos de E.T para Atari enterrados en el desierto hasta el mito del Polybius; pero hay una en concreto que despierta mucho interés y que hoy, quince años más tarde, sigue siendo una historieta tan apasionante como el primer día. Sirva además este articulo como homenaje a uno de mis artistas favoritos de infancia, el cual nos dejó recientemente.

La vida de Michael Jackson siempre estuvo rodeada de misterios, habladurías y rumores, de los cuales él no hizo nunca ningún esfuerzo por distanciarse.
Pero lejos de habladurías sobre sus aficiones sexuales, sus operaciones estéticas o sus macabros pasatiempos, una de estas leyendas siempre despertó mi interés… La banda sonora de Sonic 3 para Mega Drive… ¿La compuso Michael Jackson?

sonic3

Sonic 3

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El horror, el horror

Yo he visto cosas que vosotros no creiriais…

Putruños, putruños y más putruños por doquier…

Panera

El horror...

En esta instantánea tomada con mi teléfono podemos apreciar la magnitud de la tragedia cuando todavía quedan por llegar varios pestiños via correos… No se muy bien como corcho vamos a enviar todo esto al desgraciado ganador, pero la cosa es de autentica pesadilla… Poca cosa salvable hay, pero lo que a nuestro juicio no es tan malo, lo pondremos en una panera aparte, la panera de “los canalones”, para no desprestigiar el nivel truñil de la cesta. Nisiquiera hay dignos juegos para sacar logros!!

mandoYusep

Yusep probando el mango giroscópico

Por cierto, creo que, efectivamente, la cosa se nos ha ido de las manos… No esperabamos semejante grado de respuesta, y ahora nos encontramos que no solo tenemos un monton ingente de truños, sino que encima no sabemos muy bien como lo vamos a sortear… Tenemos un par de ideas, pero si se os ocurre alguna manera dolorosa de hacer el sorteo, no lo dudeis, mail al programa… Quiza os lleveis un regalito… truñil, naturalmente.

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Referencias a: Violencia, sexo, drogas, apuestas, discriminaciones y lenguaje soez.