Categoria Opinión por Xaconi el 25 Enero, 2010 at 16:27
2 comentarios
Aunque tarde (de ahí el comentario de “hace calor”), por fin publicamos la última colaboración del amigo Xaconi
No sé si es este calor infernal, o el hecho de que fuera uno de mis favoritos en mi infancia…o que el hacer bicicleta estática sin mando me parece increíblemente aburrido, pero ayer, después de muchísimos años, me volví a pasar el Sonic 2.
Ojalá conservara mi viejo clónico de MegaDrive (o Génesis, como se le conocía en Argentina) pero me tuve que conformar con la Consola Virtual de Wii, que por cierto vaya joyas hay en su catálogo. Total, que estaba yo pensando cómo evitar pensar en el increíble esfuerzo físico y moral que exigía hacer bicicleta estática, cuando se me dio por gastar mis últimos 800 WiiPoints para hacerme con el (en mi opinión) mejor juego de MegaDrive.

(más…)
Categoria Cosas de Game Over, Games Tribune Magazine por Isako el 28 Diciembre, 2009 at 21:23
no hay comentarios
Una de las cosas que te hacen ver la madurez de un mercado comercial es el presupuesto que manejan. Esto, en los videojuegos, se traduce en las expectativas que se encargan de inflar los respectivos departamentos de marketing (el conocido y horrible término anglófono “hype”). Y, personalmente, es algo que me cansa.
Así comienza mi último artículo de opinión, esta vez sobre el “hype” y el negativo efecto que causa en el usuario medio.
Podéis leerla en la revista nº 11 de Games Tribune Magazine, ya disponible.
Categoria Opinión por Xaconi el 26 Noviembre, 2009 at 17:40
4 comentarios
Espero que Xaconi me perdone por haberme demorado tanto en publicar su primera colaboración para el Blog.
Buenos dias. Para empezar, me gustaría aclarar que este es mi punto de vista sobre un tema de actualidad en los videjuegos (y mas concretamente, sobre Nintendo). Por lo tanto, al ser mi punto de vista, aceptaré críticas u otros puntos de vista en los comentarios.
Comienzo. Hoy en día, todo el mundo conoce y reconoce el éxito de la Wii. Esta consola, aun teniendo unos escasos dos años y medio de vida, ha sido capaz de dar vuelta la industria de una forma inimaginable, creando una división entre jugadores tradicionales y casuales, y modificando sus opiniones respecto a los videojuegos. Al jugador tradicional no le gusta del todo, porque Nintendo plantea una nueva forma de jugar que no es de su agrado, y tiene mucho éxito con juegos que, definitivamente, no están a la altura. Por otro lado, el jugador casual ha alterado su opinión a los videojuegos, porque ahora los encuentra mas sencillos y mas divertidos con su nueva forma de control.

Nintendo Wii
Si miramos las ventas, tanto un grupo como otro (obviamente mas jugadores casuales que tradicionales) han adquirido la Wii. Pero el problema viene cuando el grupo de jugadores tradicionales, se queja por la excesiva cantidad de videojuegos de tematica casual, aún teniendo la consola. Y este es el problema que quiero tratar.
Es de cajón que hoy Nintendo no es lo que era. Que te saca un WiiFit cuando quieres un F-Zero. Que te muestra a cuatro pavos tocando música, cuando lo que quieres ver es un trailer del nuevo Zelda. Son solo dos casos de la nueva Nintendo y de su nuevo mercado. Pero si miramos atrás, Nintendo, la gran Nintendo, no era así. Y con esto hablo de la gran GameCube, la gran derrotada de la pasada generación.
He aquí la cuestión, los jugadores tradicionales que hoy nos quejamos (me incluyo) del cambio de Nintendo, somos los mismos que en la generación pasada le dimos la espalda a Nintendo. Fuimos nosotros los que la hicimos cambiar. Hoy en día, GameCube ha vendido 275.000 unidades en España, cuando Wii casi ha alcanzado el millón y medio de unidades. ¿Que esta pasando? ¿Realmente hay tantos jugadores casuales? ¿O es que muchas de esas ventas son también de jugadores tradicionales, que no compraron la GameCube? Yo creo que lo segundo.
GameCube fue el gran fracaso de Nintendo. Nadie le hizo caso, y aun asi, creo que fue la etapa en la que Nintendo mostró su cara mas ‘hard-core’. Hizo todo lo que le pedimos a Wii hoy. Todo. Nos dio un Zelda digno del mismísimo Ocarina. Creó nuevas sagas como la maravillosa Pikmin. Reinventó el concepto de Mario con Sunshine. Apostó por las viejas sagas con F-Zero GX. Les dio un nuevo enfoque como StarFox Adventures. O directamente las transforma como la prestigiosa saga Metroid Prime. Sin hablar de la maravilla de esa consola, que era Super Smash Bros Melee. Esa era Nintendo hace unos años. La misma que hoy pedimos a gritos. Hace unos años era ella la que nos pedía a gritos a nosotros, que reflexionáramos, que no nos dejáramos llevar por Sony. Pero muy pocos le hicieron caso…

Nintendo GameCube
Nosotros, los jugadores, dejamos a Nintendo donde esta hoy. Por lo tanto, teníamos a Nintendo con un dilema. ¿Que hacer ante un mercado que se te cierra, ante jugadores que ya no te quieren, aun siendo lo que siempre habías sido? Nintendo se la jugó, y mucho. Abrió un nuevo mercado, el de los jugadores casuales. Y así es Nintendo hoy en día, casual, y ocasionalmente tradicional. Cuando le pedimos a Nintendo que regrese a los orígenes, realmente nos tendría que mandar a la mierda, porque cuando era como antes, la tratamos como el culo. Ahora nos tendremos que aguantar con lo que venga.
Vuelvo a repetir, este es mi punto de vista y estaré encantado de discutirlo con cualquiera, pero yo me reafirmo. Por culpa de los jugadores, Nintendo está como está.
Fuentes:
www.vgchartz.com
Categoria Opinión por FunSpot el 16 Septiembre, 2009 at 09:00
no hay comentarios
Articulo publicado originalmente en
VideoShock, prometedor proyecto dedicado a los videojuegos obra de Raul García y Antonio López Abad alias “MrPengo”, en la que colaboraré con algunos artículos en la medida de lo posible junto a otros miembros de Game Over.
Los comentarios están desactivados. Si queréis dejar alguna anotación al respecto, hacedlo por favor en el
articulo original. Gracias.
Alemania, ese país que antaño era sinónimo de prosperidad y eficacia, se ha convertido para la industria de los videojuegos en un agujero negro, una pequeña pesadilla que pone en peligro los derechos más elementales tanto para creadores como para jugadores.
En otros tiempos, desde la comodidad de nuestros hogares, nos hacía gracia que en Turok, por ejemplo, cambiasen el color de la sangre a un verde chillón; no pasaba de la mera anécdota que juegos como Dead Rising fueran vetados sin remedio en Alemania; ya lo adquirirán de importación, pensábamos. Pero todo ha llegado demasiado lejos. Con las últimas propuestas de ley aceptadas y por aceptar en el Parlamento germano, se crea un peligroso precedente en la Europa de los iguales.
La reciente y triste matanza de Winnenden, que no hace más que sumarse a una lamentable sucesión de sucesos similares, consiguió que aquel amarillismo americano que tan lejos nos parecía estar, haya aterrizado de repente en nuestras costas. Pese a que con Columbine, entre otros trágicos sucesos, ya se había demostrado por activa y por pasiva que los videojuegos no son más que un factor de los muchos que forman a una persona y no el culpable directo de sus delirios, la historia se repetía, una vez más, en Alemania.

La tragedia de Winnenden, una vez más, ha sido tratada de la forma más amarillista posible. Se ha jugado con las victimas y se ha aprovechado su dolor con fines puramente políticos. Imagen:http://www.zimbio.com/
Cargar contra los videojuegos, está demostrado, es el recurso más fácil y más barato que existe a la hora de buscar culpables. Es una industria joven, frágil pese a los millones que mueve, y naturalmente no cuenta con la aceptación social que se han ganado con los años otras formas de entretenimiento. Buena prueba de ello es la completa muestra de desinformación que exhiben los mismos órganos periodísticos, de los que se espera por su formación un mínimo rigor a la hora de hablar el tema. ¿Os habéis fijado que siempre que un videojuego es culpable de alguna matanza, se trata de un juego que tiene como mínimo diez años? Curiosamente nunca son juegos recientes, sino juegos obsoletos que siguen manteniendo cierta popularidad.
Atacar a la industria armamentística y al mismo gobierno que permite que una familia media guarde en su hogar hasta quince armas de fuego o que se entrene a un adolescente en prácticas de tiro sería ya no difícil, sino meterse en camisas de once varas. Cargar contra una sociedad que consiente que miles de niños y adolescentes tengan que enfrentarse todos los días de su vida a un infierno de constante humillación y desprecio en las aulas, tampoco interesa. Arremeter contra esa conciencia colectiva que nos disculpa dejar de lado a nuestros hijos y no atender a los derechos más básicos de educación y atención que requiere un niño, eso sería jugar a ser Dios.
En cambio, ahí están los videojuegos: presa fácil, enemigo público número uno y culpable de todos los males de la sociedad. De la noche a la mañana, un mero hobby, una forma de escape tan simple como lo es el parchís, con la que disfrutamos todos los días de nuestra vida, se ha convertido en el antagonista, a ojos del mundo, de todo lo que es bueno y justo. Los videojuegos han permitido y han empujado a un chaval a matar a quince personas para posteriormente suicidarse… Eso y nada más. Este titular, tan horrendo en su planteamiento por cualquiera con sentido común, se lo creen a pies juntillas millones de personas. ¿Nos hemos vuelto locos?
El resultado es desolador, y más para un país que creíamos por encima de esta clase de disparates tan habituales al otro lado del charco: normas más duras todavía respecto la difusión de videojuegos “violentos” (¿es que nadie ha oído hablar de los órganos de regulación de edades?), la posibilidad de prohibir el desarrollo de juegos de temática violenta en tierras germanas, lo que probablemente consiga que empresas punteras como Crytek tengan que abandonar su sede con las consiguientes y evidentes perdidas económicas y de puestos de trabajo, y la más insultante de todas, la privación de jugar a juegos como Counter Strike en público, obligando a sus jugadores a recluirse en casa como si fueran parias.

Imagenes como esta, tan típicas en nuestro país, pueden dejar de ser una realidad en Alemania. Se pueden infringir los derechos más básicos de libertad y libre reunión. Imagen:http://news.mmosite.com/
Utilizar el amarillismo de la prensa y de la opinión popular, convertirlo en miedo y restar libertades elementales en nombre de esos temores de la sociedad no es algo nuevo. A lo largo de la historia lo han hecho todos los imperios, todos los fascismos, todos los poderes totalitarios… Sí, incluidos aquellos de los que tantos esfuerzos invierten los alemanes para eximir y subsanar sus crímenes en el pasado: el Tercer Reich.
Que hoy en día una democracia se crea capacitada para tomar la decisión de prohibir tajantemente una forma de expresión más como cualquier otro arte, ya no solo es ofensivo, es un insulto a todos aquellos que antaño lucharon por la libertad y la autodeterminación. ¿Bajo que catadura moral se elige quien está capacitado para delimitar que es aceptable y que no? Y naturalmente, ¿quién es el responsable que los elige? ¿Qué formación pueden justificar que les haga meritorios de tal puesto? ¿Qué trasfondo tiene y que guías sigue para tomar sus decisiones? ¿Cómo puede alguien creer que está por encima de la moral y que no?
No solo es el hecho de las pretensiones de un gobierno de limitar lo que es aceptable o no aceptable para sus ciudadanos, otra forma de fascismo, sino como ese alguien responsable es capaz de mirarse al espejo cada mañana y creer realmente que está haciendo un servicio a su país.
Como antaño, cuando Turok era censurado o Dead Rising prohibido, no nos quedemos con la mera anécdota, no nos crucemos de manos sin más; esta vez es realmente grave. Dejemos bien clara lo repulsiva que nos parece esta idea desde el principio, apoyemos a todos aquellos jugones alemanes que ya han salido a la calle a reclamar sus derechos, y no permitamos que otros países europeos puedan tomar ejemplo de uno de los motores del viejo continente.

Afortunadamente, los jovenes alemanes ya han demostrado su repulsa hacia semejante atropello. Imagen: http://www.videojuegoblog.com
Esto no solo es una llamada de atención a los videojugadores, cualquier persona con dos dedos de frente debería asumir que se empieza censurando un mero entretenimiento como un videojuego y se acaba tijereteando la información y comunicación más elemental. Al fin y al cabo se esta censurando el arte, que es lo que es el videojuego, asumámoslo de una vez. Y no hay tanta diferencia entre aquel que decide tijeretear un videojuego y aquellos que pretendieron tapar las vergüenzas al David de Miguel Ángel. La larga mano de la censura no conoce límites y una vez desatada es imparable.
Hablemos del tema, debatamos, escribamos artículos; hagamos participes a la opinión popular de este tema… No se trata de salir a la calle a salvar el mundo, pero dejemos bien claro, desde el principio, que no toleramos que se juegue abiertamente con nuestras aficiones y que no permitiremos, bajo ningún concepto, que semejantes medidas lleguen a nuestro país.
Nota del autor:
A las pocas horas de terminar éste articulo, me llegan las primeras noticias de que Venezuela está en vías de aprobar un proyecto de ley que, de forma muy similar a Alemania, prohibirá sin límites la venta y uso de juegos calificados como “bélicos”. El caso de Venezuela es si cabe todavía más grave, ya que incluso se sancionará su fabricación e importación.
Una vez más, una democracia decide sin concesiones lo que es conveniente para el pueblo, lo que contradice en sí mismo los principios democráticos y sociales más básicos. Al perverso carro de países como Alemania o Australia, ahora se une Venezuela. ¿Qué falta para que España siga este nefasto camino? Me temo que cada vez menos.
Categoria Opinión por Osano el 12 Septiembre, 2009 at 10:00
un comentario
Parece increible, dados mis orígenes nintenderos, que Sega haya sido la que me ha llevado a hacer esta reflexión para el blog. Ha sido hace un rato, cuando he metido Sega Superstar Tennis en la 360 y he seguido jugando al modo Superstars, cuando lo he visto claro. Algo falla en la calibración de la dificultad de los videojuegos, o más bien en la ausencia de la misma, según sea el caso. Precisamente en el caso del juego de Sega, el problema es la cantidad de altibajos en la dificultad de las misiones, existiendo una curva de dificultad nula, pero que en cierto modo es preferible a la corriente actual.
Como bien comento aquí mismo Fanatiko no hace demasiado, el concepto de camino de baldosas amarillas es algo que se ha generalizado demasiado, y eso puede ser un arma de doble filo.
Juegos como Gears of War (en sus dos entregas), Dead Space o Prince of Persia (en su versión más reciente para Xbox 360) “adolecen” de ello. Y entrecomillo adolecen porque por otra parte convierten el juego en un paseo en el que gozamos de los escenarios, vamos esquivando o eliminando enemigos y vamos empapándonos del argumento sin necesidad de preocuparnos de fastidios y atascos como los que sufríamos antaño, muchos años antes de que el online llegase a nuestras consolas. Igual que los cortesanos ayudaban al monarca español hace varios siglos, motivando que se crease la expresión que da titulo a este artículo, los diseñadores de videojuegos nos dan la manita y nos llevan de principio a fin de la partida, supongo que por el hecho de que los videojuegos como medio de ocio se ha convertido en algo mucho mas global que cuando los de mi quinta y anteriores empezamos a jugar. Eso en determinados juegos podría ser positivo, aunque tiene un pero. Ya no tenemos que esforzarnos.
Atrás quedaron aquellas tardes interminables en las que un enemigo o un obstáculo en determinado nivel nos tenia pegados a la pantalla mientras intentábamos evitar las ganas de estampar el mando contra el suelo y apretábamos los dientes. A la memoria me vienen M. Bison del Street Fighter II de Super Nintendo, las partidas al Contra o al Tortugas Ninja de Nes, o ya mas recientemente, Vamp en el Metal Gear Solid 2 de Playstation 2, por citar algunos ejemplos. Es verdad que muchas veces esto hizo que muchos dejásemos aparcados juegos durante días, semanas, e incluso meses, pero al retomarlos la mayoría de las veces acabábamos por dar con la solución al problema. Y la satisfacción que producía eso era impagable.

El mando de mi antigua Snes podría dar fe lo mucho que odiaba a Bison...
Y que conste que no digo esto como una llamada total al desánimo, ya que en el panorama actual videojueguil hay esperanza aún, con reductos de dificultad de la vieja escuela, algunos de los cuales he tenido la oportunidad de comprobar de primera mano. Juegos como Henry Hatsworth y la Aventura Rompecabezas, que no solo se hace entretenidísimo de jugar, sino que supone un razonable desafío para cualquiera que ponga sus manos en el. Gracias a este juego he vuelto a experimentar la frustración de morir una y otra vez en una misma fase, algo que hacía años que no me pasaba. Otro ejemplo similar podría ser Stranglehold, en el que oleadas de chinos con armas de fuego desafían mi paciencia a base de derribarme una y otra vez. Esta vuelta a los orígenes por parte de algunas compañías puede que consiga devolver a los juegos esa esencia que han perdido de prueba de habilidad y han ganado de “experiencia jugable” y “película”. Están demasiado obsesionados en contarnos una historia y no se acaban de preocupar en que nos divirtamos. Y eso hace que mi corazoncito old-school sufra.
Categoria Opinión por Je5us el 29 Junio, 2009 at 12:03
4 comentarios
Nueva colaboración de Je5us para el Blog
Hoy es uno de esos días en que uno se encuentra reflexivo. Volviendo del trabajo me he cruzado con unos chavales que llevaban el uniforme de mi antiguo instituto. “Ya ha llovido” pensé mientras aceleraba el paso hasta mi casa (hace bastante calor ya por Sevilla en esta fecha y más después de haber estado sacando muelas).
Cuando por fin pude depositar mis posaderas en el sofá del salón, de un vistazo comprobé que también ha llovido en ese hobby que tanto nos atrae. Una mastodóntica PS3 se encontraba junto a una tele HD y en un estante bajo ella, la Wii esperaba la llegada de nuevos títulos de “verdadero interés” guardada en su caja al lado de 2 cestos llenos de cacharros de plástico que se hacen llamar accesorios. Es entonces cuando me acuerdo de que mi NES aún vive (junto a una viejuna tele ELBE de 7 botones con una ruedecita para subir y bajar el volumen), y caigo en la conclusión de que
las aficiones en general y los videojuegos en particular, son ciclos recurrentes, como cuando te sueltan el tan manido topicazo de que la moda de hoy es la misma que hace pum años y que dentro de no mucho todos llevaremos pantalones de pitillo y hombreras… asusta… pero puede que no les falte razón…
Como supongo que le ocurrirá a algunos otros de los más viejunos del lugar (sin llegar al extremo de Isako, que ya tenía perilla cuando usaba el MSX), todo comenzó por la época de los 90, cuando por un cumpleaños, unos reyes o cualquier tipo de aniversario nos regalaron uno de aquellos cacharros, que se conectaban a la tele y nos hacían partícipes de lo que en ella se veía.
Las, por muchos satanizadas, “maquinitas” habían entrado en mi vida por la puerta grande, mi padre me dio una enorme caja en la que se intuía a un señor con gorra y bigote y unos pixelados patos… Unas primeras vidas al mando del fontanero italiano (o eso me contaron más tarde) y unos tiros con la Zapper, me sirvieron para tener la certeza de que esta forma de entretenimiento había entrado en mi vida para quedarse o, al menos, eso creía.

Muchos jugones se iniciaron con esta "maquinita"
Poco a poco me encontré con una sensación de complicidad entre yo, y mi alter-ego virtual; podía sentir que rescataba princesas
de las garras de extraños lagartos que lanzaban martillos, iba recolectando fragmentos de algo conocido como la trifuerza a base de tirar de un diccionario de inglés, me podía convertir en mapache volador e incluso nadar y nadar entre calamares sin necesidad de respirar!
Pasaban los años y mis ansias por ampliar horizontes me llevaban a repetir hasta el extremo que quería una GameBoy, más tarde
me decantaría por probar con esa máquina negra en la que salía un erizo azul de rojas zapatillas. Cada vez me encontraba más cómodo con juegos más complejos y elaborados… me estaba convirtiendo en un jugador hardcore pero había un problema, cada vez tenía menos tiempo para dedicarle a este hobby que tanto me entusiasmaba al margen de los estudios… había pegado el estirón e iba teniendo más interés en quedar con los amigos y no precisamente para jugar a la PSX, sino para salir con la vaga esperanza de pillar cacho de alguna manera, cosa que solía tener resultado más que mediocre para desgracia mía y de mis compañeros de fatigas.
Pasito a pasito fui abandonando el rebaño, poniéndole los cuernos a las máquinas de sobremesa con mesas de billar y futbolines… Fue entonces cuando llegó la ruptura que pensé que sería definitiva: Dreamcast.
Me sentí ultrajado, herido en lo más hondo de mi ser, cuando la mejor máquina que había tenido fue abandonada en el arroyo por la propia Sega. Dedicaría más tiempo a la chavalada e iría realizando un discreto mutis por el foro en el mundillo, relegando mis horas de juego a simples partiditas para pasar el tiempo. Esporádicos vicios a juegos de PC y viejas glorias consoleras saciaban ese apetito en lo más profundo, pero no me engañaba a mi mismo. Mis grandes días de jugón habían llegado a su fin. Un tío hecho y derecho no iba a andar jugando a las maquinitas.
Fue aquel 26 de Diciembre de 2006 cuando llegó ella, blanca e inmaculada, embalada artísticamente en una caja de cartón de los
chinos con indios y vaqueros de plástico y llena de confeti. Mi novia me había conseguido tras una ardua misión de búsqueda, aquella consola que había despertado en mi tanta curiosidad, la tan difícilmente accesible Wii.
Las partidas entre amigotes se fueron sucediendo, minijuegos a gogó, sesiones nocturnas de vicio, y muchas risas, pero
sobre todo, un reencuentro que fue despertando en mi algo dormido hace unos años. La “casualidad” (no la que tiene que ver con el azar, la otra, la del wiiplay y los minijuegos) fue rescatando a mi alma hardcore de su letargo, despertando el apetito por los videojuegos que iban más allá de los 15 minutos con 3 amigos, aquellos que te contaban una historia, los que te hacían aflorar sentimientos, los que se pueden considerar verdaderas obras de arte. Año y medio más tarde, con mi primer sueldo después de acabar la carrera me hice con una PS3 con la última aventura de Snake.
Finalmente, había vuelto, la “casualidad” me había traído de regreso.

La "casualidad" personificada
Desconozco si seré un caso aislado, pero lo que si que tengo claro es que la idea de ampliar el mercado y el target por parte de Nintendo no ha hecho otra cosa que mejorar la imagen que la sociedad tenía de los videojuegos estando, por suerte, mejor conceptuados y menos demonizados en general, moviendo más publicidad, generando más ingresos e incluso llegando a ser considerado cultura en nuestro país.
No negaré que Iwata parece dejarnos a los jugadores de la vieja escuela las migajas de la vieja Nintendo, pero no me cabe duda de que si hoy hay una moda por los juegos casuals, en contra de lo que pudiera parecer, no hace otra cosa que beneficiarnos, ya que es como una chispa que enciende el fuego, como ese primer fasciculo barato y resultón de una colección, y por muy extraño que nos parezca, los que hoy juegan a “Imagina ser la prima de Barbie” serán los hardcore de mañana.
Los tiempos y las circunstancias cambian, y nosotros con ellas.
Quizás sea que es tarde, o puede que se trate de los efectos secundarios de los antihistamínicos, pero lo abrupto y escabroso de
esta relación a lo largo de los años, con sus altibajos, épocas de verdadera pasión, desengaños y reencuentros, hacen que me de cuenta de que me voy haciendo viejo, pero no lo suficiente como para que me canse de esto.
Categoria Opinión por FunSpot el 26 Junio, 2009 at 09:36
10 comentarios
Esta semana pasada la gente de ScrewAttack publicaba una de sus divertidos Top10, uno concretamente dedicado a las mejores adaptaciones de películas a videojuego, que además de pasar un buen rato me ha hecho pensar.
Me ha hecho reflexionar en que prácticamente todos los juegos mencionados son de olvidadas generaciones consoleras, anteriores al nuevo siglo, en su mayoría de esa mágica y dorada época de los noventa.
¿Recordais lo que suponía antaño la aparición de una adaptación cinematográfica en consolas? Había de todo, pero en su mayoría se podían llegar a encontrar pequeñas obras maestras… No puedo dejar de recordar auténticos mitos como el Jurassic Park de Mega Drive, el Terminator de MegaCD, las míticas adaptaciones de LucasArts de StarWars e IndianaJones en SuperNintendo, por no hablar de aquellas mágicas adaptaciones de las películas y personajes Disney… Aladdin (en sus dos vertientes), el Rey León, o ya que hablamos de Disney, juegos como World of Illusion y Magical Quest, protagonizados por Mickey Mouse, que personalmente recuerdo como unos de los mayores hitos de jugabilidad y diversión en sus respectivas consolas de 16 bits.

Hubo una época en que los juegos de Disney eran puro amor
¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Por qué antaño una adaptación de cine podía equivaler con seguridad a calidad, y hoy es todo lo contrario? Asumámoslo, pese a las contadas excepciones, que las hay, hoy en día los juegos de película son rápidamente reconocibles por su escasa o nula clase.
Antaño, los juegos de película estaban representados en avatares de calidad como el Batman de NES o el GoldenEye de Nintendo64 (seguramente el último gran juego épico peliculero de la época), y actualmente lo están representados en títulos como Terminator Salvation; juegos que evidentemente, no están a la altura de lo esperado ni como adaptación, ni como videojuego independiente.
Pocos videojuegos actuales son capaces de reflejar la gloria de los films en los que se inspiran, como sí lo conseguían un buen puñado de títulos hace un par de lustros.
Me hago a la idea que todo esto va más allá de la responsabilidad del estudio encargado de desarrollar estos juegos, o al menos eso quiero creer. Viendo lo precipitado de la industria del cine, y el secretismo con el que se llevan sus proyectos, imagino que la mayoría de estudios apenas contarán con unos timings decentes para poder hacer un juego que esté a la altura, además de la insalvable fecha de estreno del film como meta final.
Como bien comentan en el análisis de Arcadia Gamers de este título, se observa de forma evidente el reciclaje de items de otros juegos de Grin en la adaptación de la cuarta entrega de Terminator. Su modo online, sin ir más lejos, fue desechado por la imposibilidad de llegar a la fecha de entrega. Lo triste es, que pese a todo, Terminator Salvation venda mucho más que Bionic Commando, simplemente por su nombre y nada más.

GoldenEye, indiscutiblemente el mejor juego de película de la historia... ¿por qué aún no ha sido superado?
Naturalmente, en esto como en todo, la nostalgia juega malas pasadas. Efectivamente hubo en el pasado autenticas morrallas peliculeras de mitos cinematográficos… Solo hace falta ver un par de capitulos selectos del Angry VideoGame Nerd para darse cuenta que la NES, sin ir más lejos, estuvo bien servida de adaptación infame. Por no hablar del E.T. de Atari, que posiblemente fue el que inició este triste modus operandi entre desarrolladores y productoras.
Pero ya no se hacen las soberbias adaptaciones de los blockbusters veraniegos de Disney como antes; de hecho, dudo que mucha gente ni siquiera considere el juego de Hannah Montana como un videojuego.
Está implícito en nuestro carácter jugón el pensar que el juego de nuestra película favorita probablemente sea un truño, y la sorpresa radica, precisamente, en que sea todo lo contrario.
Categoria Opinión por FunSpot el 17 Junio, 2009 at 20:38
35 comentarios
Tras jugar unas cuantas horas a la última entrega de “Star Ocean” no puedo hacer más que reafirmarme en algo que llevo tiempo argumentando: el JRPG, el género de juego de rol japonés de toda la vida, está en sus horas más bajas.
El género lleva años sin evolucionar lo más mínimo y se ha quedado estancado en unos clichés y tópicos que se repiten hasta la saciedad en todos los títulos que nos llegan desde la meca de los videojuegos.
No es únicamente que sigan emperrados en mantener con vida un sub género caduco como el de la lucha por turnos, al que se aferran a la desesperada sagas como Final Fantasy; es también repetir una vez tras otra las mismas historias, los mismos argumentos y los mismos sistemas.
Y es que el concepto tan trillado del grupo de niñatos que se van de acampada y salvan el mundo ya perdió toda la poca gracia que le quedaba en “Chrono Trigger”.
Lo de “Star Ocean” es doblemente delictivo desde el momento en que nos intentan hacer creer que ese puñado de chiquillos inmaduros han sido especialmente elegidos por sus cualidades para una misión de la que depende el destino de la raza humana. En otros juegos puedo entender que las vicisitudes del destino consigan que nuestro futuro esté en manos de unos hormonales pre-púberes, pero el caso que nos ocupa… me hace reflexionar. Me hace reflexionar sobre el nivel intelectual medio de la raza humana del mañana. Aparentemente, décadas de tele basura consiguieron acabar matando las neuronas de todos los habitantes de la tierra.
En una época como la actual, en que los argumentos novelescos y las crónicas épicas y sólidas están a la orden del día, ¿cómo me he de tomar que el primer oficial de una nave que supone ser la última esperanza de la humanidad, sea el fiel retrato de un adolescente con las hormonas desatadas?

Sí, ellos son The Last Hope
Siempre es lo mismo.
Personajes anodinos y andróginos que pasan por todas las clases básicas de cualquier harén manga dispuestos más a satisfacer los fetiches japoneses que a contar una historia, sistemas de batalla repetitivos que no aportan ninguna novedad realmente interesante desde hace más de dos décadas, los mismos giros argumentales, por decir algo, de siempre, con sus mismos agujeros descomunales de guión, también de siempre…
Dejadme situar un claro ejemplo. En el mismo Star Ocean, hay una habilidad que te permite detectar la situación de todos los cofres en un mapa… creedme cuando os digo que no es necesaria. Después de haber jugado a tantos JRPG en mi vida, sé como piensan sus programadores. Un rápido vistazo al mapa, y cualquier aficionado podrá decir con gran probabilidad la colocación de todos los tesoros.
Y es que siempre es lo mismo.
Señores, todo esto ya me cansa, me agota, y ya he dejado de creérmelo.
Lo que está claro es que mientras en Japón, mercado cerrado por excelencia, los desarrolladores de siempre se vanagloriaban de sus continuos éxitos engendrando siempre la misma moralla, ahí estaban de mientras en occidente visionarios que nos han demostrado, con hechos y no palabras, que hay otras formas de hacer y contar un RPG.
Da igual la temática, da igual el estilo, da igual su sistema de combate… Fallout 3, Bioshock, y como no, mi gran favorito, Mass Effect, entre otros, nos demuestran que se puede llevar a cabo un RPG novedoso, con nuevas y revolucionarias ideas, y sin la necesidad de repetir los mismos tópicos de siempre…
¿Cómo puedo jugar en serio a Star Ocean, o en su defecto, a cualquiera de los eternos JRPG, después de haber disfrutado de un mundo tan rico en detalles, tan perfeccionado en todas sus vertientes, como Mass Effect?
¿Cómo voy a tomarme en serio salvar el mundo controlando a un niñato idiota, después de haber tomado el control de un personaje con tanto trasfondo y tanta personalidad como Sephard? ¡Y eso que la personalidad de Sephard la crea el propio jugador! Pero por lo menos ninguna de sus opciones te hace sentir anormal.

Las relaciones personales en Mass Effect no te hacen sentir imbécil
Es evidente que esto en Japón lo saben, y más desde el momento en que SquareEnix reconoció, públicamente, que sus Final Fantasy son juegos para chavales en la edad del pavo. No con estas palabras, pero la intención quedaba más que evidente.
En mi vida han sido muchos los JRPG a los que he jugado y disfrutado. Y más que llegarán, porque a pesar de mi enorme generalización, ahí fuera también hay títulos que se merecen mi enorme respeto por su calidad. Pero está claro que el género está estancado, y eso es algo en que estoy convencido, todos, incluso los fans más extremos, estaremos de acuerdo.
Les toca el turno a todos esos míticos desarrolladores del país del sol naciente, de ponerse las pilas. E innovar lo que no han innovado en mucho, mucho tiempo, más si pretenden seguir siendo súper ventas fuera de su país de origen.
Mientras tanto seguiremos “disfrutando” de videojuegos en los que los encargados de salvar el mundo serán, una vez más, pueriles e inmaduros niñatos. Y de aquí a hacer un RPG basado en “Física y Química” hay un paso.