Hemos hablado de CD’s, de cartuchos, de memorias programables y de memorias de solo lectura… Y nos queda aún hablar de cosas como tarjetas perforadas, ordenadores cuánticos, minidiscs o misteriosos monolitos negros…
Y hoy vamos a comentar la vida y milagros de un sistema de almacenamiento tan veterano como actualmente muerto. Algo que solo sobrevive como icono a la hora de guardar un documento en el Word. Es el turno de nuestro rectángulo de plástico blando sensible a los imanes favorito: ¡El disquette!





