Así se las ponían a Felipe II

 

Parece increible, dados mis orígenes nintenderos, que Sega haya sido la que me ha llevado a hacer esta reflexión para el blog. Ha sido hace un rato, cuando he metido Sega Superstar Tennis en la 360 y he seguido jugando al modo Superstars, cuando lo he visto claro. Algo falla en la calibración de la dificultad de los videojuegos, o más bien en la ausencia de la misma, según sea el caso. Precisamente en el caso del juego de Sega, el problema es la cantidad de altibajos en la dificultad de las misiones, existiendo una curva de dificultad nula, pero que en cierto modo es preferible a la corriente actual.

Como bien comento aquí mismo Fanatiko no hace demasiado, el concepto de camino de baldosas amarillas es algo que se ha generalizado demasiado, y eso puede ser un arma de doble filo.

Juegos como Gears of War (en sus dos entregas), Dead Space o Prince of Persia (en su versión más reciente para Xbox 360) “adolecen” de ello. Y entrecomillo adolecen porque por otra parte convierten el juego en un paseo en el que gozamos de los escenarios, vamos esquivando o eliminando enemigos y vamos empapándonos del argumento sin necesidad de preocuparnos de fastidios y atascos como los que sufríamos antaño, muchos años antes de que el online llegase a nuestras consolas. Igual que los cortesanos ayudaban al monarca español hace varios siglos, motivando que se crease la expresión que da titulo a este artículo, los diseñadores de videojuegos nos dan la manita y nos llevan de principio a fin de la partida, supongo que por el hecho de que los videojuegos como medio de ocio se ha convertido en algo mucho mas global que cuando los de mi quinta y anteriores empezamos a jugar. Eso en determinados juegos podría ser positivo, aunque tiene un pero. Ya no tenemos que esforzarnos.

Atrás quedaron aquellas tardes interminables en las que un enemigo o un obstáculo en determinado nivel nos tenia pegados a la pantalla mientras intentábamos evitar las ganas de estampar el mando contra el suelo y apretábamos los dientes. A la memoria me vienen M. Bison del Street Fighter II de Super Nintendo, las partidas al Contra o al Tortugas Ninja de Nes, o ya mas recientemente, Vamp en el Metal Gear Solid 2 de Playstation 2, por citar algunos ejemplos. Es verdad que muchas veces esto hizo que muchos dejásemos aparcados juegos durante días, semanas, e incluso meses, pero al retomarlos la mayoría de las veces acabábamos por dar con la solución al problema. Y la satisfacción que producía eso era impagable.

Bison

El mando de mi antigua Snes podría dar fe lo mucho que odiaba a Bison...

Y que conste que no digo esto como una llamada total al desánimo, ya que en el panorama actual videojueguil hay esperanza aún, con reductos de dificultad de la vieja escuela, algunos de los cuales he tenido la oportunidad de comprobar de primera mano. Juegos como Henry Hatsworth y la Aventura Rompecabezas, que no solo se hace entretenidísimo de jugar, sino que supone un razonable desafío para cualquiera que ponga sus manos en el. Gracias a este juego he vuelto a experimentar la frustración de morir una y otra vez en una misma fase, algo que hacía años que no me pasaba. Otro ejemplo similar podría ser Stranglehold, en el que oleadas de chinos con armas de fuego desafían mi paciencia a base de derribarme una y otra vez. Esta vuelta a los orígenes por parte de algunas compañías puede que consiga devolver a los juegos esa esencia que han perdido de prueba de habilidad y han ganado de “experiencia jugable” y “película”. Están demasiado obsesionados en contarnos una historia y no se acaban de preocupar en que nos divirtamos. Y eso hace que mi corazoncito old-school sufra.

Primera colaboración de Osano para el Blog

Un Comentario Comentarios
  1. ELSEwok dice:

    Lo dije en el chat y lo repito ahora: “Dadle una sección a Osano, por favor” xDD

Suscríbete

Categorias

FaceBook

Clasificación

Referencias a: Violencia, sexo, drogas, apuestas, discriminaciones y lenguaje soez.