Me parece claro a estas alturas que se están poniendo de moda dos cosas:
- Posicionarse acerca de cómo la renta de videojuegos así como su venta en segunda mano “perjudica a la industria y no le trae beneficios” y,
- Proponer formas de hacer menos atractivas dichas prácticas con medidas de lo más truculentas y denigrantes para el usuario.
El último caso, como se puede leer en VidaExtra, ha sido el CEO de Atari David Gardner (pero ya han lloriqueado otros como Michael Capps de Epic por ejemplo) y pues yo también quiero unirme al club de los lloricas exponiendo mi punto de vista como consumidor (aka cliente).
Las empresas critican cualquier práctica que no les proporcione beneficios directos (llámese piratería o en este caso renta y reventa de software, hardware), eso sería totalmente comprensible si no estuviera involucrada la libertad que cada uno tiene de hacer en su casa y con sus cosas (incluida la consola y los juegos) lo que se le venga en gana. El mercado de segunda mano es una versión “chiringuito” de lo que ya hemos venido haciendo desde siempre con nuestros juegos (igual que con nuestros libros, pelis, música y demás): cambiándolas de manos (léase prestar, regalar, vender, intercambiar). De hecho esta práctica actúa como un especie de “polinizador” y eh aquí mi intención con este artículo.
Todos hemos intercambiado juegos alguna vez (no siempre logramos beneficiarnos del cambio pero por lo menos pudimos saber que juegos eran buenos o malos, y en este ultimo caso, intentar volver a cambiarlos a la brevedad), todos hemos hecho algún negocito con los juegos de nuestros hermanos pequeños (o con los de los mayores que siempre daban más pasta) y de esta manera hemos tenido la oportunidad y dado la oportunidad a otros de jugar joyas impresionantes de las que no teníamos ni idea.
Este efecto, que llamo, de “polinización”, ha permitido que mucha gente conozca lo disponible y se formen, al mismo tiempo, sagas legendarias como Zelda, Mario, Sonic, Resident Evil, Metroid, Final Fántasy y un muy largo etcétera. Así, de boca en boca, de mano en mano. Ante esta evidente realidad ¿cómo se atreven a cuestionar la renta y la venta de segunda mano sabiendo que quien no tiene pasta o no conoce el juego hoy, si es bueno, lo comprará muy probablemente mañana?
Esperar que todo juego que se juegue sea adquirido precintado y a partir de ahí abrir el mercado solamente contando con aquellos que pueden adquirirlo en dicha condición, significa no comprender el modo de pensar del videojugador, no comprender el mercado y lo que es peor; matarlo, puesto que para acabar con un ecosistema (continuando con mi metáfora ecologicoide) basta con eliminar a los que llevan las semillas de planta en planta.
Pensar siquiera en un escenario utópico en que todo el que haya jugado un Zelda o un Gears of War lo haya comprado nuevo, es un total sinsentido. El mercado no está compuesto simplemente de jugadores con recursos para comprar cuanto salga a ver si esta bueno o no. De la misma forma que tampoco existe un mercado donde las compañías puedan garantizar calidad al 100%. El mercado de los videojuegos funciona de forma muy parecida al de la literatura y nadie se atrevería a decir que los libros usados quitan clientes a las edioriales.
Se supone que vivimos en sociedades abiertas al mercado, a la compra-venta, que garantizan la libertad de los consumidores porque son la base del funcionamiento económico. Entonces ¿por qué razones pretenden dictarme lo que hago con mis cosas (en la medida de la legalidad), compradas con mi dinero? ¿acaso su visión comercial es tan miope que no se dan cuenta de que así funciona el mercado y que la falta de beneficios directos hoy, significan, generalmente, beneficios mucho más grandes mañana? Preguntas para las cuales no tengo respuesta porque tendría que preguntarles a ellos y eso ahora está bastante lejano.
Por lo pronto, creo que el debate de fondo tiene que ver con el terror que tienen a la piratería todos estos chicos. Piratear es “jugar sin pagar” el software correspondiente, de acuerdo, se trata de una forma ilegal de hacerse con la experiencia, en una industria creciente que busca espacios en todos los mercados posibles como alternativa de entretenimiento, que da trabajo a muchísima gente alrededor del globo, etc, etc, y mucho etc. Les apuesto lo que quieran que Prometeo, después de dar el fuego a la humanidad y ser castigado tan terriblemente por ello, se quejaba y promocionaba menos.
Hace mucho tiempo que la industria de los videojuegos ha dejado de ser ese niño enfermizo de sus primeras etapas, es más me atrevo a decir que lo fue poco tiempo y ahora resulta ser el único mercado en estos momentos de crisis que tiene crecimiento sostenido y galopante. Nada más falta que a las consolas les pongan más dispositivos para espiarnos y saciar sus delirios de persecución comercial que eso si que no benefician a nadie.
Nueva colaboración de Baphomet para el Blog








¡Totalmente de acuerdo! Si no es por ese Megaman que tenía mi primo, que a él no le gustaba tanto (y que al final me revendió), no habría descubierto una saga cuyas secuelas me han encantado lo suficiente como para comprarme el juego… ¡A PESAR DE QUE AQUÍ NOS QUITARON LAS VOCES EN LA PENÚLTIMA SAGA!
Si yo no le llego a mostrar a mi primo los Final Fantasy, él no se habría interesado por ellos.
Además, la reventa de juegos en ocasiones es la única forma (si excluímos la piratería) de conseguir jugar auténticas joyas que alguien no ha valorado tanto como valoramos o valoraremos nosotros.
Baphomet, tu artículo es buenísimo. ¡Y los que lloran lo que pasa es que sus juegos son tan malos que la gente los revende rápido! ¡Que hagan juegos de calidad! ¡Y si no, que lloren un río, fleten una barca y se pierdan en él!
Antes que nada, gracias por sus comentarios que me motivan bastante y gracias al comité editorial de Game Blogger por publicar mis chorradas mentales.
En efecto camaradas, y seguro que si nos ponemos a preguntarles a todos los miembros, escuchas y colaboradores de Game Over simplemente; conseguiremos muchos testimonios que refuerzan esta idea. mi primera consola (un flamante Atari 2600 sin cableado), fue de segunda mano por ejemplo. Otro ejemplo que se me ocurre es que en México hay unos chiringuitos donde puedes rentar el juego, la consola y la TV por tiempo y ahí se fue mi pasta terminando Albert’s Oddisey de SEGA GENESIS, mi adorado FFVII y mi aún más adorado TLOZOT. Conocí Resident Evil y Silent Hill gracias a que alguien tuvo a bien prestármelos. Cuando he llegado a España me he hecho de juegos gracias a que hay tiendas que ofrecen juegos usados a precios más bajos, en fin. A mi vez por supuesto, he dado a conocer las sagas recomendándolas y soltando alguna vez mis propios cartuchos y discos. Así se ha hecho esta industria caramba.
Mi primera consola, que fué una Saturn, era de segunda mano, así como la mayoría de mis juegos de diversas consolas. Si los videojuegos hubieran tenido que ser un lujo, a lo mejor no habrían triunfado entre la gente como lo han hecho. Que no me quiten la venta de segunda mano, que me pongo en plan Orochi!!!
Puede que sea el mejor post que he leído hasta hoy en este santo blog. Nada más que añadir…