POSEIDÓN
Engrish Lessons
Yo no se si será un Fake o algo por el estilo, pero oye, que si los libros para aprender inglés son así en Japón, me voy para allá de cabeza a practicar.

Siguiendo un poco el tema, en un próximo post hablaremos del ENGRISH, el pseudo dialecto del inglés que se habla en Japón…
¿Quién vigila a los vigilantes?
Hay días en que me siento un delincuente.
Estoy con los amigos en la playa, haciendo lo popularmente conocido como “botellón”, sin molestar a nadie ni ensuciando nada, pasando un buen rato con los amigos, y cuando se acerca un coche de polícia, me entra el pánico y me pongo a esconder cualquier rastro de nuestra pequeña fiesta por si las moscas. Me siento un delincuente.
Voy en el coche escuchando mi música favorita un poco por encima de lo normal, y a una velocidad ligeramente superior a la máxima indicada porqué tengo un poco de prisa. Veo de reojo un furgón policial, y freno y apago la radio de golpe por temor a represalias y que me quiten unos cuantos puntos. Me siento un delincuente.
Acompaño a un familiar de paseo por la calle, y éste, que tiene algunos problemas de salud, escupe en un rincón. Asustado miro a mi alrededor para asegurarme que no nos haya visto ningún guardia. Me siento el cómplice de un delincuente.
Veo a unos chavales disfrutando en Plaza Universidad con sus monopatines, y disfruto de sus intentos de emular a Tony Hawk y compañía con sus pequeñas acrobacias. Al fondo se acerca una patrulla, que hace desaparecer a todos los patinadores. Me siento alguien que ha disfrutado ver actuar a unos delincuentes.
Miedo. Constantemente existe el miedo que los cuerpos de seguridad de éste país la tomen con nosotros, por estupideces que hace unos años no hubiesen despertado el más mínimo escándalo.
Y de mientras, nosotros mismos, los que vivimos bajo el miedo de nuestros propios agentes de la ley, nos escudamos y transformamos nuestros hogares en bunkers, todavía más temerosos de los auténticos criminales que ponen en peligro nuestra seguridad. Unos criminales, que por otro lado, campan a sus anchas sin temor alguno, sin miedo a ser apresados, seguros de que en el remoto caso de que sean atrapados, gracias a un sistema judicial lamentable, estarán a las pocas horas en la calle, libres para seguir sus fechorías.
¿Cómo se puede permitir tal situación? ¿Cómo podemos defender una democracía, cuando los mismos ciudadanos viven constantemente consumidos por el miedo? ¿Cómo justificar un estado de derecho, donde los únicos que temen a los cuerpos de seguridad, son los inocentes y los honrados? Ni en las peores épocas de nuestra historia reciente, se ha dado un caso tal, en que los criminales no teman a la policia pero sí el resto de ciudadanos.
Vivimos asfixiados por decenas de leyes estúpidas, y cada vez más los españoles empiezan a velar por su propia seguridad, a sabiendas que los cuerpos policiales parecen más preocupados de perseguir al inocente, que no al culpable.
Mal asunto, y mal futuro predigo, como las cosas no mejoren…
Por que tu tambien fuiste y seras un pelacañas 2ª parte
Aqui vamos con la segunda parte del post que escribi. Si en el anterior post pudimos ver al actor George Clooney encarnando a un rudo militar cuando no le habian salido ni siquiera sus canas caracteristicas, hoy damos paso a algo todavia mas bizarro si cabe. La pelicula en cuestion se llama “la grieta” una pelicula del director español Juan Piquer Simon entre camino a Abbys y leviathan pero mucho mas cutre. Entre el elenco de actores que salen podemos destacar al que hacia de sargento chungo en “la chaqueta metalica” y como no a este pelacañas que sale POCHOLO ( Alias Kojima ). Pos ya veis hay gente que nacio pelacañas y sigue siendo un pelacañas.

Revival Dreamcast – Shenmue
Si “Sonic Adventure” era el perfecto acompañamiento para Dreamcast, entonces “Shenmue” fue su broche de oro, el toque de perfección que necesitaba la consola, para acabar consolidarse como la inolvidable consola que hoy día tanto añoramos.
Mi relación con “Shenmue” fue muy profunda desde el principio; y bien saben algunos de mis compañeros que mi pasión por esta saga fue muy prematura. Incluso antes de aparecer el juego al mercado, ya sentía una devoción absoluta por cualquier producto que avanzara algún detalle de la que consideraba, se convertiría en la aventura interactiva definitiva.
Su lanzamiento, directo desde Japón, no faltó a las enormes expectativas marcadas, y me sirvió para mejorar considerablemente mi nivel de japonés. El segundo, contribuyó, más que nunca, a realzar el mito.
Se ha hecho mucha broma respecto a “Shenmue”, que personalmente no me importa demasiado, y que más bien creo que ayuda a realzar su grandeza. Se ríen de todas aquellas pequeñas cosas que permitía el juego: jugar con un gato, coleccionar gachapones, comprar latas de refresco…
Pero precisamente eran esos pequeños detalles los que hacían grande a Shenmue. Los detalles que contribuían a crear el primer juego en que realmente se respiraba un mundo lleno de vida, y no plano y gris como hasta entonces nos tenían acostumbrados.
Recuerdo como a veces, en vez de seguir con mis objetivos del momento, me dejaba perder entre la belleza plástica de sus escenarios, y me pasaba todo un día del juego viendo los cambios del tiempo y del clima. Me acercaba a una zona comercial a ver pasar a la gente, luego quizás incluso seguía el día a día de alguna persona, más tarde me acercaba a comprobar como la bulliciosa calle de la mañana, por la noche estaba alborotada de gente deseando pasárselo bien.
Shenmue era un Mundo Vivo. Shenmue respiraba Vida. Hasta el más minúsculo de sus personajes tenía relevancia y personalidad. Y pocos juegos han conseguido tal nivel de perfección en ese aspecto, por no decir ninguno.
El juego contaba con una historia de lo más atrayente, cuyo desenlace todavía esperamos ansiosos miles de fans alrededor del mundo. Fans que hemos llenado páginas y más páginas en foros con teorías y posibles desenlaces para una de las líneas arguméntales más misteriosas del mundo del videojuego.
Recuerdo que el día que acabe Shenmue 2, fue uno de los días donde de forma más extraña se mezclaban la alegría con la tristeza. Alegría por haber acabado un juego tan magnífico; tristeza porque ya entonces se veía venir que jamás llegaríamos a ver una tercera entrega, y jamás averiguaríamos si Ryo Hazuki conseguiría vengarse y desentramar el misterio de los espejos…
Pero lo que más recuerdo de “Shenmue 2”, fue que tuve la inmensa fortuna de estar en Japón, el mismo día de su lanzamiento oficial… Y ver las calles engalanadas por doquier con posters y motivos de una de tus sagas favoritas, siempre es sinónimo de entusiasmo.
Dreamcast murió, y se llevo con ella este proyecto millonario y con tantas expectativas consigo. Desgraciadamente, se veía venir… “Shenmue” es, al fin y al cabo, un juego muy especial, no apto para cualquier jugón, y que ha de contar con una predisposición especial por parte de sus compradores… y ni siquiera en Japón se dio a conocer demasiado esa predisposición necesaria.
Pero “Shenmue” enamoraba… Enamoraba por sus diseños, por su forma de ver el videojuego, por la simple belleza de ver pasar el tiempo, con todas sus consecuencias, en un mundo virtual.
Y a día de hoy, aun lo lloramos.
Larga vida a “Shenmue”, y ojalá algún día podamos averiguar como acabaron las desventuras de Ryo Hazuki, el personaje con quienes más experiencias vivimos, en la recordada Dreamcast.

Sí, me gustó Silent Hill… ¿Y qué?
Decían que ésta era la buena, que ésta era la redefinitiva, que al fin los amantes de los videojuegos y del séptimo arte podrían reconciliarse… prometían mucho de la adaptación cinematográfica de “Silent Hill”, pero lo cierto es que ninguna de esas premisas, por mucho que lo deseáramos, se han hecho realidad.
No hace falta ser muy lúcido para darse cuenta que, efectivamente, como muchos críticos y amigos han apuntado ya, “Silent Hill” la película, es un film claramente orientado y enfocado, para los fans del videojuego original.
Se ha criticado muy mucho éste aspecto, pero yo no pienso caer en el mismo redil. Todo lo contrario, me alegra que, después de años y años de vejaciones en forma de películas basadas en videojuegos, al fin se haya hecho una adaptación con cara y ojos de un juego a la gran pantalla.
Me siento halagado, que por primera vez en toda la historia del cine de videojuego, al fin se piense en el jugón y no en otra persona…
¿Por qué, acaso no todas las películas están dirigidas a una audiencia concreta? ¿No es cierto que siempre se tiene en mente a un sector del público exacto a la hora de producir una película, que al fin y al cabo, no nos engañemos, es un negocio?
Entonces, ¿por qué montamos tal pollo cuando por fin se dirige una película basada en un videojuego, a precisamente aquellos que son los más interesados en tal film?
¿Por qué al adaptar un videojuego a la gran pantalla, hasta ahora parecía que en quien menos se pensaba, era precisamente en sus fans originales? ¿No son acaso ellos los más interesados en que se haga una buena adaptación de su juego favorito? Y es que si almenos, se hiciesen esas adaptaciones para un público neutro, a fin de ofrecer un buen producto… pero todos conocemos los resultados que han dado de sí hasta ahora.
Me gustó “Silent Hill”. Y salí muy contento del cine, más que por la película, por la comprobación empírica, que al sector de fans del videojuego, al fin ya nos tienen en cuenta en las grandes industrias del entretenimiento.
Disfruté de una magnifica adaptación del videojuego original, con sus pequeñas licencias artísticas, pero al fin y al cabo, fiel al espíritu original de la saga, y en concreto de su primer título, en el que claramente se basa.
Fue todo un gustazo disfrutar de las melodías del excelentísimo Akira Yamaoka en el Dolby Sorround de un cine. Una gozada ver lo bien que se han llevado al celuloide, marcas inequívocas de la saga creada originalmente por Konami. Un disfrute el contemplar vivas muestras de la iconografía del videojuego, como la niebla de Silent Hill, el terrorífico Pyramid Head, o algunos de los monstruos protagonistas, sentado cómodamente en mi butaca.
En definitiva, que sí, todos lo sabemos, “Silent Hill” está claramente orientada al público jugón. Y me pregunto de nuevo: ¿Y qué?
Por una vez que piensan en nosotros, agradezcámoslo, y aunque tiene sus evidentes fallos, que ya han expuesto personas de mucha mayor entereza cinematográfica que un servidor, no creo realmente que sea una tan mala película para un público no afín.
Si lo que prefieren son pastiches del tamaño de “Super Mario Bros”, “Mortal Kombat”, “House of the Dead” o “Doom”, como hasta ahora… pues no se corten… díganlo abiertamente.
Pero yo creo, sinceramente, que “Silent Hill” es un gran paso para las versiones en celuloide de videojuegos, y el testimonio de que es una industria que cada vez pega más fuerte y que a cada día que pasa se gana más todavía el respeto que tanto se merece.

Babas…
Cuando te gustan las japonesas y te gustan los samurais, lo mejor es no acercarse al certamen de Miss Universo… Bajo riesgo de ver esto…

Y aún así no ganó… Aunque quedó como Dama de Honor, y ganó el Premio al Mejor Traje Típico (por supuesto, añado).





