Se oyen gritos desde Youtube…

Dicen que hay que socializar el dolor, y creo recomendable compartir con todos vosotros esta “cosa”, cuya existencia ya conocía pero la que me reafirmó Osano-Wo, oyente habitual y amigo del programa de radio.

¡A disfrutarlo!


Cuanto dolor… Cuanto cuanto…

“T’espere” o “No t’espere”, he aquí la cuestión

¿Qué pasaría si una ciudad acogiese a un personaje popular de los que mueven masas, se gastase millones en preparar su recibimiento, se preparasen otros tantos millones en regalos y ofrendas, y a su llegada, éste se saltara su papel, para a cambio promover el odio y la intolerancia entre sus seguidores? ¿Qué opinaría la gente? ¿Qué represalias provocaría? Es evidente que la cosa no quedaría tal cual.

Pero hay gente que desafía la lógica, porqué eso es justo lo que yo he visto en la visita del Papa a Valencia. He visto como el líder de una organización mundial que debería ocuparse tan solo de asuntos de fe, se atreve a montarse su propio mitin político, y que encima parezca que le haga campaña a uno de los principales partidos del país.
He visto a un hombre poner en duda y cuestionar las decisiones tomadas democráticamente por el Presidente de un país, incluso en su cara, con total impunidad delante de miles de personas.
He visto a una persona que ha fomentado la intolerancia y la intransigencia entre sus seguidores, hacia todos aquellos que no se adaptan al perfil social que él considera aceptable.
He visto más a un representante político de las ideas más retrogradas y rancias de una España que creíamos que atrás quedaba en el olvido, que al representante de la fe más practicada y seguida del mundo.
No he visto a un hombre predicar la paz y el amor entre hermanos, he visto la nula predisposición a aceptar la evolución de los tiempos y la obsesión de anclarse en peligrosas y fanáticas ideas, que perjudican a millones de personas inocentes alrededor del mundo.

A todos aquellos que estuvieron ahí riéndole las gracias al hombre con nombre de robot gigante, recordarles que esa misma institución que defiende la bella imagen feliz de la familia de padre-madre-hijo-hija-perro, son los mismos que en sus escrituras justifican la violencia de género, desacreditan a la mujer trabajadora, aborrecen la igualdad sexual y enaltecen el ojo por ojo.
Y es que todos podemos jugar al viejo juego de la demagogia barata, y yo no voy a ser menos.

Me siento decepcionado de un país, cuyas principales muestras de júbilo colectivo, sean un evento deportivo y la llegada de un señor que bajo su falsa apariencia de candor y ternura, esconde tanta obcecación y predisposición a herir a semejantes que no hacen ningún mal. No solo me da vergüenza, sino que me hierve la sangre de pensar que podamos seguir anclados en ideas tan caducas.

En cuestiones de fe cristiana, no soy nadie para discutir a alguien que sin duda es un gran experto en la materia, pero de igual manera, de los asuntos políticos que se ocupen aquellos versados en el tema. Al Cesar lo que es del Cesar, y al Papa lo que es del Papa.

Cars: lo último de Pixar

John Lasseter, director de Toy story y Bichos, se considera afortunado. De crío era un amante de los coches lujosos y los bólidos, una pasión que aún mantiene viva. Finalmente, ha podido trasladar su afición automovilística a la gran pantalla.
Con Cars, el último filme de animación por ordenador de Disney-Pixar, Lasseter vuelve a las tareas de dirección tras siete años dedicado a producir películas de otros cineastas (Monstruos, Buscando a Nemo y Los increíbles).
Ni insectos, ni muñequitas de tocador… El bravo protagonista de Cars es Rayo McQueen, un coche de carreras que aspira a convertirse en el campeón más joven de la Copa Piston. Sin embargo, no todo son alegrías. Sus deseos se tuercen al cometer una infracción -exceso de velocidad, cosillas de coches- en un recodo olvidado de la mítica Ruta 66. Pocos transitan por allí, porque aquel enclave romántico ha quedado desplazado por autopistas modernísimas. El desnortado Rayo McQueen caerá en manos del sheriff de Radiator Springs, un pueblo casi fantasma en el que se verá obligado a realizar trabajos en bien de la comunidad antes de poder proseguir su marcha hacia los laureles.
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Su aterrizaje en España ha sido un poco turbulento por la guerra que mantiene un grupo de exhibidores con la omnipotente distribuidora Disney, pugna que se concretó el pasado día 23 de junio con el plante al estreno de Scary movie 4.
Estaba previsto que el boicot se extendiera a otros títulos de la Disney, entre los que se encontraban Piratas del Caribe II y Cars. La amenaza no se ha cumplido, sino todo lo contrario. Del filme de Lasseter se han distribuido en España 556 copias, 12 de ellas en catalán y cuatro en versión original con subtítulos. La última parte de la trilogía de El señor de los anillos, de Peter Jackson, se exhibió en 517 salas, cifra que supuso entonces el récord de distribución, superado ya por Cars.
El cineasta explicó que llevaba tiempo con ganas de rodar una historia “muy personal” protagonizada por bólidos y otras carrocerías -su padre era vendedor de coches-. Cuando presentó el proyecto, tuvo que aguantar con estoicismo las burlas de su compañeros. “Se limitaban a soltarme: ‘¡A ver si va a ser un pinchazo!’. La broma duró meses”. Para captar la esencia de la Ruta 66, enmarcada por unos imponentes paisajes, Lasseter se embarcó en un viaje con toda su familia. Así, pudo disfrutar “por primera vez de la vida, descubriendo que hay otras cosas más importantes que el trabajo”.
Su mujer, que se conoce al dedillo el gusto friki de Lasseter por los automóviles, le dio un toque de atención. “Un día me dijo: ‘Espero que pienses en mí y en tus hijas al hacer la película, para que no sea algo que sólo guste a los locos del volante”. Uno de los retos que afrontó fue el de humanizar los coches y hacerlos capaces incluso de coquetear con gracia. Y eso, sin que las carrocerías pierdan el aspecto metálico y su capacidad de reflejar el entorno.
La película va precedida por un hilarante corto de animación, El hombre orquesta, y es aconsejable quedarse hasta el final de los títulos de crédito, llenos de sorpresas y homenajes.

Superman Returns – Una epopeya como las de antes

Nunca he ocultado mi temprana pasión por Superman… Los años nos han llevado por ciertos derroteros que han conseguido que cada vez me sintiera más atraído por la oscura y misteriosa figura de Batman, pero cuando la inocencia de la infancia adornaba cada fibra de mi ser en aquellos maravillosos años, Superman era más que una pasión de niños; era un símbolo, la imagen de un sueño, la encarnación del bien utópico con la que todos los ingenuos infantes fantasean.
Superman lo era todo en mi atribulada mente pre-púber. Mi juguete favorito era el muñeco del Súper el cual tuve que reemplazar varias veces por el exceso de uso, mi madre las pasaba canutas para que no saliera a la calle disfrazado con ese carismático atuendo y el VHS de su serie de dibujos estaba enviando al garete los cabezales del video. Pero lo peor llegó con aquella magnífica película que quedaría grabada a fuego lento en mi retina para siempre, donde el añorado Christopher Reeve consiguió hacernos soñar con volar y convertirnos en el hombre de acero.

Han pasado veinte años desde entonces, y gracias al Sr.Cine he tenido la oportunidad de ser uno de los primeros españoles en tener el privilegio de asistir al pase de la nueva película “Superman Returns”.
Las expectativas, no nos vamos a engañar, no eran muy halagüeñas, y mucho tendría que esforzarse Brandon Routh para intentar siquiera hacerle sombra a la sublimada imagen de Reeve que habitaba en mi cabeza desde años ha.
Pero no contaba con el comodín Bryan Singer, uno de los pocos directores en mi opinión, que destila en sus películas el cariño hacia su obra y sus personajes, aún siendo su primera toma de contacto. Solo así se entiende que un director que jamás había abierto un cómic sobre mutantes, sea ahora por ahora el único director de la nueva hornada de adaptaciones de cómics, junto a Chris Nolan, que se ha salvado de la justa quema de autores semejantes. Y viva prueba de ello es X3.

A los pocos minutos de apagarse las luces de la sala, servidor estaba ya tan inmerso en la acción del film y las hazañas de Superman, que durante el resto del film experimenté una regresión a la inocencia de la infancia, sacándome de encima veinte años y recuperando a ese infante obsesionado con su superhéroe favorito que guardaba bien escondido en algún lugar.
Vi al Súper con los ojos de un niño, con la experiencia de los años mostrándome los diferentes guiños al comiquero de los que es tan fan el director. Tan absorbido llegué a estar, que por un momento incluso olvidé que en estas cosas los buenos siempre ganan, controlando a duras penas las ansias que tiene siempre un chiquillo de levantarse y animar a viva voz a su héroe en apuros.

Los años nos han demostrado que esa imagen de Superman de pureza y perfección es bucólica, totalmente alejada de la realidad del día a día, donde los buenos no solo no siempre ganan, sino que además, donde a veces los malos son aclamados y amados como los falsos héroes que predican ser.
Pero si aunque sea por unos instantes, podemos olvidarnos de esa corrupta imagen real de nuestro mundo, y sumergirnos en la fantasía de un lugar donde alguien puede volar, tener una fuerza titánica y ser inmune a prácticamente todo, si durante esos momentos podemos disfrutar de sus aventuras y cuajar aún siquiera una pizca de ese candor en nuestras almas, pues bienvenido sea.

Cuando se encendieron las luces, los años que creía haber olvidado cayeron como un peso muerto sobre mí. Perdí esa inocencia momentánea, y volví a sentirme aplacado por los sentimientos negativos de un mundo adulterado… Pero había valido la pena.
Quizás la película no era para tanto, las críticas que oí a mi alrededor parecían indicarlo, pero es que mientras el resto de asistentes veían el film con el sagaz ojo crítico que les impone su profesión, yo deje llevarme por la nostalgia de tiempos pasados, en los que me chupaba el dedo y mi máxima aspiración era llegar a parecerme aunque solo fuera un poquito a Superman, un símbolo, un modelo; un sueño.

Las cosas ya no son como antaño, y aunque es evidente que mi yo del pasado jamás reconocería ningun rastro de su héroe en mí, me agrada pensar que aquella pasión de entonces me valió para convertirme aunque sea en un poco mejor persona. Y es que los auténticos héroes sirven para eso, sean ficticios o no lo sean…

Superman Returns

Cosas del Humor – Mad TV

Si la primera entrega de ésta serie dedicada a la risa internacional tenía que estar dedicada, por méritos propios a “Saturday Night Live”, entonces la segunda no podía ocuparla otro programa que no fuese “Mad TV”.

“Mad TV” no tiene ni la enorme experiencia de “SNL”, ni tampoco su popularidad mundial o reconocimiento, pero en sus diez años de vida ya se ha ganado a pulso un lugar en el olimpo del humor.

Tomando el nombre de la popular revista Mad, y basandose en su humor visceral y destroza-mitos, el espacio se emite en la FOX desde 1995, ocupando la franja del prime time del sabado noche, compitiendo directamente en audiencia con el mismísimo “Saturday Night Live”, al que le ha robado más de un espectador fiel.
No cuenta con actores de tanto renombre como su contrapartida en la NBC, y tampoco con la visita cada semana de personajes famosos para colaborar en sus sketches, pero aún así, más de un actor de “Mad TV” ya ha dado el salto al cine, y han sido varios los famosos que se han pasado por sus estudios.

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Transformers : The Movie

Estrenos de la semana

Contrariamente a las últimas semanas, este viernes llegan algunos títulos interesantes. Luego ya veremos si merecían este calificativo o son unas patrañas de películas.
‘El señor de la guerra’
Nicolas Cage protagoniza ‘El señor de la guerra’, un drama de acción dirigido por Andrew Niccol (Gattaca), quien también firma el guión de esta película cuyo reparto se completa con Ethan Hawke, Iam Holm y Jared Leto y que explora el tráfico de armas surgido al final Guerra Fría, cuando quedó un enorme arsenal disponible en los antiguos estados soviéticos disponible para ser vendido a los países en desarrollo, sobre todo de Africa, lo que hizo que los traficantes amasaran inmensas fortunas.
Sólo en Ucrania, entre 1982 y 1992, se robaron más de 32.000 millones de dólares en armas, sin que ningún culpable fue jamás atrapado ni procesado. Así, “El señor de la guerra” sigue las andanzas del traficante de armas Yuri Orlov, en su intento de huir de un implacable agente de la Interpol, de sus rivales en el negocio y hasta de alguno de sus clientes, entre los que se incluyen a muchos de los más destacados dictadores del momento.
‘La casa del lago’
El cineasta argentino Alejandro Agresti debuta en Hollywood por todo lo alto con “La casa del lago”, un drama romántico protagonizado por Keanu Reeves y Sandra Bullock que arranca cuando una doctora se va a trabajar a Chicago, dejando atrás, con añoranza, su bello refugio a orillas del lago. Al refugio llega el nuevo inquilino, que resulta ser el hijo del arquitecto que lo construyó, y que lo ve como un lugar abandonado al que quiere devolver su esplendor original. Finalmente, se producirá el encuentro entre este hombre y esta mujer que atraviesan un momento de sus vidas en el que luchan contra sus decepciones pasadas e intentan comenzar de nuevo.
‘¡Vaya vacaciones!
Robin Williams regresa a la comedia, tras varios años alejado del género, y comparte plano con Jeff Daniels en ‘¡Vaya Vacaciones!‘, cinta dirigida por Barry Sonnenfield, responsable de ‘La familia Adams’ y de ‘Men in Black’, en la que la relajada temporada estival de la familia Munro, encabezada por Williams, se ve interrumpida por la presencia de un clan muy peculiar. A pesar de trabar cierta amistad, los Munro pronto se cansan de la actitud cargante de la familia Gornicke, y aunque se empeñan en evitar a sus vecinos, el destino parece unirles de forma permanente, lo que provoca que los Munro cierren filas en torno a sus nuevos enemigos.
‘Las colinas tienen ojos’
Alexandre Aja (Alta Tensión) firma ‘Las colinas tienen ojos’, remake del clásico que Wes Craven rodó en 1977 interpretado por Aaron Stanford, Kathleen Quinlan y Vinessa Shaw. La trama arranca con el viaje en caravana, campo a través, de una familia, que tras sufrir una avería en su vehículo, atraviesa graves problemas al quedarse en medio del desierto. Mientras luchan por sobrevivir en este desolado lugar, emerge una amenaza aún más grande, pues se dan cuenta de que quizás no estén tan solos como pensaban. Hay otro grupo de supervivientes en las colinas que rodean al desierto: un clan mutado genéticamente, insaciablemente hambriento y sediento de sangre.
Esta peli la vi ayer y es recomendable a los aficionados al género, aunque tiene cosas que no me convencen.
La bicicleta
Protagonizada por Pilar Bardem, Sancho Gracia y Barbara Lennie, ‘La bicicleta’, segundo largometraje de Sigfrid Monleón (La isla del holandes), arranca cuando un niño visita un viejo taller de bicicletas para arreglar la suya y queda fascinado por el trabajo de un ex ciclista amateur, dedicado a construir bicis con piezas de distintos modelos y elige dejar allí la suya a cambio de llevarse la vieja. Esa bicicleta irá a parar a manos de una joven que acaba de llegar a la ciudad y que consigue un trabajo precario como bicimensajera. Así conocerá a una anciana que lucha para que no derriben su vieja casa. Cuando la chica se va de la ciudad, le dejará a ella la bici y así la mujer, por azar, encuentra el rastro de un antiguo amor, y sale en su busca.

Revival Dreamcast – Sonic Adventure

Aprovechando el Revival de Dreamcast, iniciemos otra Serie de Posts dedicada a los principales hitos de la historia de, en mi opinión, una de las mejores consolas de todos los tiempos.
Y está claro que no podía empezar con otra cosa que no fuese ese juego que consiguió que el erizo por excelencia volviera a maravillarme con uno de sus títulos; el magnífico Sonic Adventure.

Y es que Sonic Adventure llegó en un momento propicio… porqué habían pasado cinco años desde esa maravilla llamada “Sonic 3 and Knuckles”, para mí la quinta esencia del plataformas 2D que archivó la máxima perfección en este género, y desde entonces, el erizo azul de Sega andaba muy de capa caída.
Porqué esos pastiches putruñosos que intentaron vendernos en la última etapa de MegaDrive, como ese lamentable Sonic 3D, causante de mis primeras cefaleas ante un televisor, o incluso esa pseudo copia barata del Marble Madness para Game Gear titulada Sonic Laberynth, consiguieron más mal que bien a la imagen del personaje.
Los intentos fallidos en Saturn tampoco consiguieron mucho, y menos mal que Sonic Xtreme nunca llegó a ver la luz, porqué estoy convencido que hubiese sido la excusa definitiva que hubiesemos tenido los segueros para lanzar la consola por la ventana.

Afortunadamente, tras una generación consolera sin título estrella de Sonic, los chicos del Sonic Team, cuando el bueno de Yuji Naka seguía dirigiendo saviamente con su batuta, nos avisaron que la próxima Dreamcast sí tendría título emblema de su mascota, con un paso a las 3D, que por los primeros videos que se vieron antaño, demostraban que no harían vomitar ni a una cabra, ni a una legión de jugadores con migrañas crónicas desde que a Sonic le dio por rescatar Flickies.

De hecho, podríamos considerar al Sonic Adventure como el primer Plataformero 3D en aquella época, que no intentaba copiar descaradamente al Mario64, como sí hacía toda esa generación de plataformeros de mierda para PSX, encabezados por tordos de la talla de Gex, Croc, o los últimos coletazos de vida de un Bubsy que debería haber sido sacrificado ritualmente varios años atrás.
Eso ya para empezar, ya decía mucho del juego, que no intentaba ocultar carencias jugables en un supuesto mundo3D con mínima libertad de movimientos.
Sonic Adventure era lineal y no se escondía de ello, todo lo contrario. Su principal mérito residía en conseguir llevar la jugabilidad de aquellos remotos juegos de MegaDrive, aquella velocidad endiablada, aquellos momentos en que perdías de vista y practicamente el control del personaje, al motor gráfico de una consola capaz de reflejar preciosos mundos y mapeados como Dreamcast.

Quizás su principal error, y que también cometería posteriormente su continuación, fue el afán de completismo de sus creadores, que pensaron que añadir nuevos personajes con nuevos modos de control sería un punto a favor del juego. No lo fue.
Si buscar gemas con Knuckles ya era bastante coñazo, ir de pesca con Big, pegar martillazos con Amy, y pegar tiros con E102 (claro precursor del futuro Shadow con pipa) lo era todavía más, y encima, en los mismos mapeados de Sonic y Tails.
Hablando de Tails, éste seguía siendo tan repulsivamente mono como en entregas anteriores.

Mi experiencia con “Sonic Adventure” fue muy grata. Fue mi primer juego para mi Dreamcast japonesa (no pude esperar el lanzamiento europeo), y consiguió que volviera a quedarme enganchado sin remedio ante un juego de la mascota de Sega. Tres días jugando a troche y moche para completarlo al 100% fue el requisito, la meta máxima que suelo imponerme para éste tipo de juegos… Y eso en la televisión de mis padres en el comedor, la única que soportaba consolas japonesas en aquel momento, lo que tenía todavía más mérito. Me trajo grandes recuerdos de aquella época en que mis padres iban a ver las noticias a casa del vecino, ya que la única televisión de la casa estaba ocupada por mi nueva y flamante MegaDrive, corriendo el primer y genuino Sonic todo el día.

El título tuvo su dosis de remakes y refritos… El primero en la misma Dreamcast titulado “Sonic Adventure International”, que según decían sus desarrolladores solucionaba algunos problemas de cámara. Insisto en lo de que lo decían, porqué a día de hoy no he encontrado a nadie que me corrobore tal afirmación. Las cámaras seguían tocando las narices como el primer día.
Y posteriormente para Cube, en una versión con gráficos remozados, que tampoco había para tirar cohetes, el conocido como Sonic Adventure DX… no dudo que en el afán exprimitorio de esa maldita mafia destroza-mitos llamada SegaSammy, les de por hacerlo aparecer en doscientos formatos más antes de su defunción quizá dentro de unas cuantas décadas.

Aún así, el grato recuerdo de Sonic Adventure quedará allí para siempre, y ocupará, por méritos propios, una de las más brillantes páginas de la historia del erizo azul.

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Spears desnuda y embarazada

Britney Spears aparece desnuda y embarazada en unas fotografías hechas en exclusiva para la edición de agosto de la revista ‘Harper’s Bazaar’. “Nunca estuvo tan guapa”, asegura la publicación, afirmación que no todo el mundo comparte. El reportaje continúa en las páginas interiores y recuerda las fotografías que en 1991 publicó la revista rival ‘Vanity Fair’ de Demi Moore desnuda y en avanzado estado de gestación.

Goldfrapp cantará a James Bond

El misterio ha quedado resuelto: la canción de la nueva película de James Bond, ‘Casino Royale’, correrá a cargo de Goldfrapp, según informa el tabloide británico ‘The Mirror’. Alison Goldfrapp, que integra el dúo británico junto a Will Gregory, afirma que se siente “muy emocionada” por el honor. La elección de Goldfrapp tiene que ver con el deseo de dirigirse en la nueva entrega de las aventuras de Bond a un público más joven.

 

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