Revival Dreamcast – Sonic Adventure

Aprovechando el Revival de Dreamcast, iniciemos otra Serie de Posts dedicada a los principales hitos de la historia de, en mi opinión, una de las mejores consolas de todos los tiempos.
Y está claro que no podía empezar con otra cosa que no fuese ese juego que consiguió que el erizo por excelencia volviera a maravillarme con uno de sus títulos; el magnífico Sonic Adventure.

Y es que Sonic Adventure llegó en un momento propicio… porqué habían pasado cinco años desde esa maravilla llamada “Sonic 3 and Knuckles”, para mí la quinta esencia del plataformas 2D que archivó la máxima perfección en este género, y desde entonces, el erizo azul de Sega andaba muy de capa caída.
Porqué esos pastiches putruñosos que intentaron vendernos en la última etapa de MegaDrive, como ese lamentable Sonic 3D, causante de mis primeras cefaleas ante un televisor, o incluso esa pseudo copia barata del Marble Madness para Game Gear titulada Sonic Laberynth, consiguieron más mal que bien a la imagen del personaje.
Los intentos fallidos en Saturn tampoco consiguieron mucho, y menos mal que Sonic Xtreme nunca llegó a ver la luz, porqué estoy convencido que hubiese sido la excusa definitiva que hubiesemos tenido los segueros para lanzar la consola por la ventana.

Afortunadamente, tras una generación consolera sin título estrella de Sonic, los chicos del Sonic Team, cuando el bueno de Yuji Naka seguía dirigiendo saviamente con su batuta, nos avisaron que la próxima Dreamcast sí tendría título emblema de su mascota, con un paso a las 3D, que por los primeros videos que se vieron antaño, demostraban que no harían vomitar ni a una cabra, ni a una legión de jugadores con migrañas crónicas desde que a Sonic le dio por rescatar Flickies.

De hecho, podríamos considerar al Sonic Adventure como el primer Plataformero 3D en aquella época, que no intentaba copiar descaradamente al Mario64, como sí hacía toda esa generación de plataformeros de mierda para PSX, encabezados por tordos de la talla de Gex, Croc, o los últimos coletazos de vida de un Bubsy que debería haber sido sacrificado ritualmente varios años atrás.
Eso ya para empezar, ya decía mucho del juego, que no intentaba ocultar carencias jugables en un supuesto mundo3D con mínima libertad de movimientos.
Sonic Adventure era lineal y no se escondía de ello, todo lo contrario. Su principal mérito residía en conseguir llevar la jugabilidad de aquellos remotos juegos de MegaDrive, aquella velocidad endiablada, aquellos momentos en que perdías de vista y practicamente el control del personaje, al motor gráfico de una consola capaz de reflejar preciosos mundos y mapeados como Dreamcast.

Quizás su principal error, y que también cometería posteriormente su continuación, fue el afán de completismo de sus creadores, que pensaron que añadir nuevos personajes con nuevos modos de control sería un punto a favor del juego. No lo fue.
Si buscar gemas con Knuckles ya era bastante coñazo, ir de pesca con Big, pegar martillazos con Amy, y pegar tiros con E102 (claro precursor del futuro Shadow con pipa) lo era todavía más, y encima, en los mismos mapeados de Sonic y Tails.
Hablando de Tails, éste seguía siendo tan repulsivamente mono como en entregas anteriores.

Mi experiencia con “Sonic Adventure” fue muy grata. Fue mi primer juego para mi Dreamcast japonesa (no pude esperar el lanzamiento europeo), y consiguió que volviera a quedarme enganchado sin remedio ante un juego de la mascota de Sega. Tres días jugando a troche y moche para completarlo al 100% fue el requisito, la meta máxima que suelo imponerme para éste tipo de juegos… Y eso en la televisión de mis padres en el comedor, la única que soportaba consolas japonesas en aquel momento, lo que tenía todavía más mérito. Me trajo grandes recuerdos de aquella época en que mis padres iban a ver las noticias a casa del vecino, ya que la única televisión de la casa estaba ocupada por mi nueva y flamante MegaDrive, corriendo el primer y genuino Sonic todo el día.

El título tuvo su dosis de remakes y refritos… El primero en la misma Dreamcast titulado “Sonic Adventure International”, que según decían sus desarrolladores solucionaba algunos problemas de cámara. Insisto en lo de que lo decían, porqué a día de hoy no he encontrado a nadie que me corrobore tal afirmación. Las cámaras seguían tocando las narices como el primer día.
Y posteriormente para Cube, en una versión con gráficos remozados, que tampoco había para tirar cohetes, el conocido como Sonic Adventure DX… no dudo que en el afán exprimitorio de esa maldita mafia destroza-mitos llamada SegaSammy, les de por hacerlo aparecer en doscientos formatos más antes de su defunción quizá dentro de unas cuantas décadas.

Aún así, el grato recuerdo de Sonic Adventure quedará allí para siempre, y ocupará, por méritos propios, una de las más brillantes páginas de la historia del erizo azul.

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4 Comentarios Comentarios
  1. Nae dice:

    Sonic Adventure es un juego que me encantó. Y las fases de pesca tb :P.

    Opa Opa forever!

  2. Xavi Alacantí dice:

    Grande.Juegazo el q se marco Sonic Team.Fue el segundo juego d Dreamcast q compre (despues del chasco q me lleve con House of the dead…¿o era el Ready To Rumble?) y el q mas me tuvo enganchado.Le daba una patada en la boca al Mario64
    Me gustaba el tema d jugar con otros personajes.Lo q no me gustaba tanto era el aspecto “aventura” q nunca me convencio en un Sonic.Me gusta el aspecto veloz y arcade pero cuando te ponian un video o la mision era buscar algun objeto el juego pegaba un bajon

  3. Superpan García dice:

    Lo que siempre destaqué de Sonic Adventure es que era compatible con Mario 64. No daba la sensación de jugar al mismo título pero con gráficos diferentes, cosa que durante muchos años ha ocurrido (Malditos programadores/clonadores!). Un juegazo al que todavía juego en Gamecube. Eso si, jamás he completado el juego… paso de Knuckles y el gordo que pesca :P

  4. Athlonso dice:

    SEGA SAMMY HOLDINGS !!!!!!!!!!!!

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