El baile oficial del mando de la Wii.
Ha gustado tanto, que Miyamoto y Reggie lo bailan sin parar… xD
El baile oficial del mando de la Wii.
Ha gustado tanto, que Miyamoto y Reggie lo bailan sin parar… xD
España es un país de lloricas.
Y es que siempre pasa lo mismo. Hay algún tipo de competición internacional, España se presenta, pierde estrepitosamente, y en vez de reconocer la derrota, nos dedicamos a llorar como críos o como jugadores del Mario Kart DS Online.
Miren sino ese pastiche llamado Eurovisión… Un recordatorio de la Europa más lamentable y casposa, donde se presentan supuestos cantautores de calidad.
España envía una canción lamentable, de un grupo todavía más lamentable, y aún se extrañan haber quedado, como todos los años, en las últimas posiciones.
Pero insisto, reconocer la derrota no va con los españoles. Lo mejor es reunir a un grupo de viejas glorias olvidadas borrachas a que suelten los mismos lloriqueos de siempre, y lo que es peor, dedicarse a desprestigiar y atacar al ganador, sea o no justo.
Espacios de debate donde se pueden oír barbaridades del tamaño de:
“En Europa no nos han entendido”
(Claro, olvidábamos que los europeos son tontos… Que desfachatez.)
“Las nuestras han vendido muchos más discos, ergo, son mejores”
(Es verdad. Las Ketchup venden más discos que Verdi, por lo tanto, es evidente quien es mejor)
“Los otros han ganado por una campaña de Marketing”
(Hombre, es que el Aserejé triunfo por su calidad… No por inundar televisiones/radios/discotecas con eso.)
o mi favorita:
“No tendrían que haber ganado porque no son guapos”.
(Simplemente delicioso.)
Aún suerte que no hablaron de la habitual confabulación judeo-masónica de los países nórdicos para desacreditar y desprestigiar a España… Un clásico de nuestro tiempo.
Ahora llega el Mundial, y se repetirá exactamente lo mismo. Lloraremos como nenas cuando nos eliminen en cuartos o incluso antes. Pero no reconoceremos que hay equipos mejores que el nuestro (evidente vamos…), nos inventaremos alguna triste excusa para justificar el ridículo de todos los años. O los árbitros, o el entorno, o que los jugadores son feos… yo que sé.
Por lo menos ahora ya tengo excusas para explicar el lamentable éxito de GameOver… No nos entendéis. Si hiciéramos una campaña de marketing seguro que nos escucharíais más. Todo es culpa vuestra, que os confabuláis en nuestra contra, y como somos feos, nos evitáis. Debería daros vergüenza.
Pasa frecuentemente que sobre libros o películas hay quien se empeña en teorizar, criticar u opinar sin haber léido o haber visto aquello de que habla.
Luego están todos aquellos, la crítica más esnob, que ríe con superioridad ante hechos que, en general, el pueblo llano no encuentra graciosos en absoluto.
Son estos los antecedentes de un polémico estreno versión fílmica de un libro flojito que tiene la virtud de haber vendido mucho y también de hacer que mucha gente se interese aunque sea un poco o superficialmente por la Historia.
Ron Howard se ha limitado a poner en imágenes la novela de Dan Brown. ¿Es un ataque contra la Iglesia? ¿Contra el Opus Dei? Vista la película creo que la respuesta es negativa. Ni libro ni peli dicen que toda la Iglesia o todo el Opus sea así, es más, no olvidemos que es ficción y como tal cualquiera puede ser el malo, sea sacerdote, político o historiador.
¿Es tan aburrida la peli como se dice? ¿Tan plana?
Cierto que no es la alegría de la huerta, pero el libro tampoco lo llamaríamos una historia de acción, máxime cuando su prota es un erudito.
¿Están tan mal los actores? Cada uno en su papel, hacen lo que se espera de ellos. Que podían haber puesto más pasión, sí.
Viendo la peli, de la que esperaba una bazofia a tenor de lo visto y oído, me he encontrado con una trama más que correcta, para nada a mi entender confusa como se nos había dicho (yo no soy muy listo y lo he entendido todo:¡Howard no es David Lynch, por favor!) Tiene incluso momentos de brillantez, como los flashbacks o el descubrimiento final, y para nada es risible. Me reafirmo en lo que pensaba: la crítica cultureta de Cannes ríe por reír en la escena de la “revelación”. ¿Dónde está la gracia? Yo no la ví.
En suma, que cada uno la vea si le apetece y piense lo que quiera, si cuenta verdad o patraña, o si lo que muestra “si non e vero e ben trobato”. A mi me ha gustado. Es fría, un tanto aburridilla, pero prefiero esto a cualquier animada muestra de cine de acción a lo Hollywood, mil planos por segundo y música estruendosa.
Hay juegos que consigan que pierda los nervios. Que logran que pierda la mitad del uso de mis facultades mentales. Pero aún así, pese a la progresiva perdida de mi capacidad motriz, no puedo dejarlos hasta ver su final.
Es como un reto, como un desafío… por muy desquiciante que sea, un juego no podrá conmigo. Y eso lo acabo pagando a posteriori con varias sesiones de electroshocks.
Pasó con los Lemmings, pasó con el Pushover (las hormigas rojas no han vuelto a ser las mismas desde entonces), sucedió con el maldito Pikmin, y ahora le toca el turno a ese engendro de satanás llamado “Lost in Blue”.
La puñetera Isla de las narices
Hay varias películas que quedaron grabadas a fuego en mi frágil e impresionable mente juvenil… Una de ellas era aquella película, de cuyo nombre no quiero acordarme, en que dos adolescentes se quedaban atrapados en una isla desierta, y acababan instalándose lo mejor que podían, sobreviviendo a su manera, hasta llegar incluso a lo que sería considerado el acto carnal.
La premisa de “Lost in Blue” es la misma, aunque sin sexo, que esta muy feo. Dos chavales, un mozo y una moza, atrapados sin remedio en una isla desierta, y sin demasiadas aspiraciones a ser rescatados en breve. Su objetivo: sobrevivir. O mejor dicho, acabar con la paciencia del jugador y fijar unos estereotipos sexistas que uno ya creía largamente olvidados.
Esta noche no, me duele la cabeza
Que digo yo que está muy bien eso de que la pobre chica se haya hecho daño en la pierna y no pueda andar muy bien (aunque viendo que a los veinte días todavía no ha mejorado yo iría pensando en la gangrena), e incluso me creo la burda excusa de que se le han roto las gafas y no ve tres en un burro sin ellas, pero… ¿es que la niña no puede ni siquiera colaborar un poco en la causa?
Encarnando a Keith, el protagonista, tendremos que escalar montañas, recoger restos del naufragio, ir a buscar comida, cazar, pescar, recoger agua y frutos, construir muebles, ir a por leña, y explorar lugares perdidos de la mano de diox, mientras la señorita, la muy fina, ni tan solo es capaz de cruzar los diez metros que separan nuestra cueva del río para ir a saciar el gaznate.
Eso sí, la chica, Skye, cocinará para nosotros, coserá para nosotros, y no nos calentará la cama porque estamos ante un juego “7+” según la PEGI. Ey amigos, en Konami no somos sexistas, ¡no que va!
A partir de aquí, no solo perderemos los nervios intentando sobrevivir ante las funestas condiciones de vida presentes, sino que encima tendremos que cuidar de una niña que aunque muy mona, parece rematadamente tonta.
Controlaremos tres aspectos básicos de ambos personajes. Su cansancio, su hambre y su sed. Como la cosa se descontrole, y los niveles bajen mucho, Game Over amigos.
Keith y Skye, por otro lado, son todo unos señoritos, y mientras una persona cualquiera, en una isla desierta, se conformaría con unas patatitas hervidas y unas setas a la parrilla, nuestros amiguitos no se conformarán con menos que un buen bistec o un buen filete de salmón… Lo más lamentable del caso es que encontraremos condimentos para los platos por el suelo, como si la isla fuera una filial marrana del Mercadona.
Tócamela preciosa…
La mayoría de acciones del juego se realizan con la pantalla táctil de la NintendoDS… y son acciones revolucionarias en las cuales solo los empastillaos de Konami podrían haber pensado.
Es altamente reconfortante cavar en el suelo hasta dejarnos las uñas, irnos de pesca, arrancar las hortalizas del suelo, menear los árboles esperando que caiga algo, o el enormemente satisfactorio modo de caza con arco y flechas. No importa donde apuntemos amigos… la flecha irá a cualquier sitio menos a nuestra presa. Tal es la magia de los métodos primitivos de caza.
Conclusión
Vaya, que entre nuestros señores náufragos que son unos señoritos, la chica que es más tonta que un arao y se debe creer una marquesa, y lo chungo que es encontrar aquello que más queremos en el momento que más lo necesitamos, “Lost in Blue” es un juego destroza nervios y no recomendable de jugar en épocas de considerable estrés, bajo riesgo de acabar lanzando nuestra querida consola por la ventana en un ataque de furia (que suele suceder cuando tienes que cruzar toda la isla corriendo para dar de beber a la señorita Skye, aún cuando tiene un barril con treinta litros de agua ¡en la misma cueva!).
Es como los Pikmin, una carrera contra el tiempo, en que te planteas las acciones que realizarás cada día mientras el juego va acabando paulatinamente con tu capacidad de raciocinio. Y lo peor es que no puedes dejarlo, bajo una inmadura concepción de que el juego no va a poder contigo. Pues seamos claros, sí puede contigo… en todos los aspectos, empezando por mermar todavía más tu precaria vida social.
Compañeros, juegos como “Lost in Blue” son una amenaza que debe ser erradicada. O ellos o nosotros. No permitáis caer en sus fauces, o acabareis traumatizado como un servidor.
Avisados estáis.

Aqui teneis una gran cancion dedicada a todos aquellos frikis con novia…
Volver, de Almodóvar, se ha llevado la primera gran ovación de la 59 edición del Festival de Cannes.
Aunque sólo se han presentado cuatro cintas a concurso en la sección oficial, el apoyo más contundente hasta el momento ha sido para el manchego, quien prosigue así la buena estela en la que se encuentra su película desde que se estrenó el pasado 10 de marzo.
Ya han pasado más de 20 años desde que un desconocido Almodóvar llegara a Cannes para mostar Laberinto de pasiones en la Semana de la Crítica. El propio realizador reconoce que entonces era un “catetillo” que llegaba a un festival muy mitificado, pero desde entonces ha seguido rodando cada vez con más éxito.
Francia lo ensalzó como gran cineasta (aunque ya en Italia y Alemania le reconocían sus méritos), Hollywood quedó seducido por su encanto y le entregó dos Oscar y ahora en España le acaban de conceder una de las más altas distinciones: el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Aunque no quiso adelantar mucho, Almodóvar comentó también que el guión que más adelantado tiene en estos momentos y maneja como futuro proyecto es ‘Tarántula’, una película que hace dos años dijo en Cannes que iba a rodar con Antonio Banderas y Penélope Cruz, pero que ahora ya no tiene tan seguro el reparto. El proyecto, basado en la novela homónima de Thierry Jonquet, ha cambiado de título y lleva el provisional de ‘La reina del olvido’. Se desarrolla en un futuro inmediato con un cirujano estrella como protagonista que se aprovecha de su oficio para cometer una terrible venganza.
Almodóvar será juzgado, entre otros, por las guapísimas actrices Mónica Bellucci y Zhang Yiyi.
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