El viernes se estrenó Doom, enésima muestra de mal cine basado en vídeojuegos. He leído con cierta empatía, compartiendo algo de lo que dice, la crítica que hacía ese día Javier Ocaña en El País.
Os rescato los pasajes más interesantes:
“Las películas basadas en vídeojuegos son un cáncer para el cine (…) Historias de encefalograma plano cuyos giros de guión suelen consistir en que se pasa de una pantalla con un escenario a otra con uno distinto (…) ¿pero a quién quieren engañar los vendedores de estudios sobre las supuestas virtudes de pasarse el día agarrado a la play station?”
Ya veis de que manera del análisis de una peli se pasa a otras cosas. Es verdad que las pelis son infames pero ¿a que viene generalizar? (aunque yo tampoco creo en los beneficios del abuso de las consolas, como del abuso de casi nada, por cierto)





Lo malo de ese comentario es que dice verdades, pero de forma radical y generalizando a destajo…
Pero si, ninguna peli de videojuego se salva (de momento), y pasarse el dia agarrado a una consola no es bueno…
Claro que hay formas y formas de decir las cosas…
Lo que pasa que yo de ahí saco cierto… resquemor a los videojuegos, más que a las películas basdas en estos. Aunque sea verdad lo que dice…
[...] De hecho, las críticas negativas son bastante injustificadas. DOOM es, ante todo, hora y media de acción futurísta del monton. De hecho, si en vez de titularse como un videojuego se llamara de cualquier otra forma, seguro que los análisis sobre ella habrian sido mucho mas benevolentes. Aquí dejo hueco a ver si Funspot puede deleitarnos con su anécdota sobre Fantasmas de Marte. [...]